“Candidatos sin oportunidad: ¿Por qué lanzarse a la presidencia es un negocio redondo?”

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En el actual ecosistema político, las consultas interpartidistas han dejado de ser solo un mecanismo democrático para convertirse en una operación estratégica y financiera de bajo riesgo. Para un análisis riguroso de la realidad nacional, es vital entender que muchos candidatos no compiten por la banda presidencial, sino por los beneficios colaterales del proceso.

1. El Blindaje Financiero: La Reposición de Votos

La sospecha sobre la “recuperación de la inversión” tiene sustento en la normativa vigente. Mientras que en la primera vuelta presidencial un candidato debe superar un umbral del 4% de los votos válidos para recibir dinero del Estado, en las consultas de marzo no existe un tope mínimo de votos.

  • La Cifra Récord: Para este ciclo electoral de 2026, el Consejo Nacional Electoral (CNE) fijó la reposición en aproximadamente $8.287 por voto, lo que representa un aumento drástico frente a años anteriores.
  • El Incentivo: Un candidato con una estructura mínima que logre capitalizar 50.000 votos tiene derecho a reclamar cerca de $414 millones de pesos, siempre que soporte sus gastos con facturas. Esto permite a las campañas sanear deudas y “limpiar” balances financieros antes de continuar en la arena política.

2. Marketing Político con Financiación Estatal

Participar en una consulta otorga una visibilidad que ninguna pauta privada podría financiar de forma independiente. El sistema garantiza:

  • Espacios gratuitos en radio y televisión nacional en horarios de máxima audiencia.
  • Inclusión en los tarjetones oficiales que se distribuyen en todo el país.
  • Presencia obligatoria en los grandes debates y medios de comunicación. Para figuras que marcan menos del 3% en los sondeos, esta exposición los mantiene vigentes en el imaginario colectivo sin que el costo salga de su patrimonio personal.

3. La Consulta como Trampolín para las Regionales de 2027

La verdadera meta para muchos aspirantes no es la Casa de Nariño, sino las elecciones de alcaldías y gobernaciones del próximo año.

  • Medición Real: La consulta funciona como un “censo electoral” de alta precisión. Les permite identificar en qué departamentos y municipios tienen fuerza real para negociar avales.
  • Capital de Negociación: Un candidato que no gana la consulta, pero moviliza una votación respetable, se convierte en un aliado codiciado. Esos votos se “endosan” al ganador a cambio de cuotas burocráticas (ministerios o embajadas) o apoyos para las candidaturas regionales de 2027.

4. Candidatos en la “Zona de Permanencia”

Analizando el panorama de este 2026, diversas figuras de izquierda, centro y derecha que no logran romper la polarización de los punteros están jugando a la permanencia. Saben que su victoria hoy es estadísticamente improbable, pero su participación les asegura el “aire” mediático y los recursos necesarios para ser protagonistas en el siguiente ciclo electoral.

Las consultas de marzo se han consolidado como un seguro de vida político y financiero. El candidato reduce el riesgo de pérdida económica (gracias a la reposición sin umbral), maximiza su reconocimiento nacional y asegura su lugar en la mesa de negociaciones de poder. En este escenario, participar no es un acto de fe, sino una maniobra de supervivencia y posicionamiento.