ANDI es prudente con el tema del salario mínimo.

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La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) ha puesto sobre la mesa una advertencia que resuena con fuerza en los círculos económicos: el manejo del salario mínimo en el país se encuentra en un punto de equilibrio extremadamente frágil. Según el gremio, mientras que “desmontar” el salario mínimo actual sería una medida delicada, incrementar su valor de forma desproporcionada califica como un acto “doblemente irresponsable”.

Esta postura no es un simple ejercicio de retórica empresarial; es un llamado a la cautela en un momento donde la inflación y la informalidad dictan el ritmo de la calle.

Los Dos Filos de la Navaja

La declaración de la ANDI disecciona el problema en dos vertientes críticas:

  1. La fragilidad del “Desmonte”: Cualquier intento de flexibilizar la estructura salarial (como el pago por horas o salarios diferenciales) se percibe como una amenaza a la estabilidad social. Para los empresarios, tocar estas bases es “delicado” porque podría profundizar la incertidumbre en un mercado laboral ya golpeado.
  2. La trampa del aumento excesivo: La advertencia de “irresponsabilidad” apunta directamente a la sostenibilidad. Un incremento que supere ampliamente el índice de precios al consumidor (IPC) y la productividad real no solo dispara los costos operativos de las PYMES —el motor de empleo del país—, sino que termina alimentando la misma inflación que pretende mitigar.

Productividad vs. Populismo Económico

El núcleo del debate que plantea el sector privado es la productividad. En Colombia, la brecha entre el costo laboral y lo que se produce por hora trabajada sigue siendo un desafío estructural. Para la ANDI, otorgar aumentos basados exclusivamente en criterios políticos, ignorando los datos técnicos, es una receta para el desempleo y el aumento de la informalidad.

“Un salario mínimo que no guarda relación con la capacidad productiva del país termina convirtiéndose en una barrera de acceso para los jóvenes y los sectores menos calificados”, sugiere la visión gremial.

El Reto para el Futuro Próximo

Para la dirección editorial de Mayans Magazine, queda claro que el debate no es solo sobre pesos y centavos, sino sobre la visión de país. ¿Buscamos un salario alto que solo unos pocos puedan pagar, o un sistema que permita a más colombianos entrar en la formalidad?

La prudencia que pide la ANDI invita a una concertación donde la razón técnica prevalezca sobre el entusiasmo electoral. El verdadero desafío será encontrar ese “punto medio” que proteja el bolsillo de los trabajadores sin asfixiar la viabilidad de las empresas que generan esos empleos.