
Cuando miramos las cifras del DANE sobre Barranquilla y el Atlántico, la primera conclusión es clara: no estamos ante una ciudad que solo celebra; estamos ante un motor económico que se transforma. Para entender qué está pasando con nuestra economía, debemos analizar tres puntos clave: la fuerza de nuestra gente, el negocio detrás de la alegría y el reto del costo de vida.

1. El poder de las cifras: Somos una ciudad de mujeres
Con más de 1.1 millones de habitantes, Barranquilla tiene un tamaño impresionante. Pero el dato que más llama la atención es que el 52,1% son mujeres.
¿Qué significa esto para la economía? Significa que la mayor parte de las decisiones de compra y el potencial de la fuerza de trabajo está en manos femeninas. Si las empresas y el gobierno quieren que la ciudad progrese, deben crear empleos y servicios pensando en ellas, ya que son la mayoría absoluta en las calles y en los hogares.

2. La cultura no es un gasto, es una inversión
A veces se piensa que el Carnaval es solo fiesta, pero los 44 billones de pesos que generó el sector cultural en Colombia entre 2022 y 2024 cuentan una historia distinta. Que la cultura aporte casi el 3% de toda la riqueza del país (PIB) nos dice que el Carnaval de Barranquilla es una de las “empresas” más rentables del departamento.
Es una industria que da de comer a artesanos, músicos, hoteleros y transportadores. Invertir en cultura no es “botar la plata”, es fortalecer un negocio que ya demostró ser millonario.

3. El empleo aguanta, pero el bolsillo sufre
El mercado laboral en el Atlántico muestra señales positivas: una desocupación del 9,5% indica que estamos logrando mantener la falta de empleo por debajo de los dos dígitos, lo cual es un logro importante.
Sin embargo, el análisis no estaría completo sin mirar los precios. El fuerte aumento en Educación (5,57%) y en los servicios públicos (1,16%) en febrero de 2025 pone en aprietos a las familias. Aunque hay trabajo, el costo de “vivir y progresar” está subiendo más rápido que los salarios en algunos sectores. Esto nos obliga a preguntarnos: ¿de qué sirve tener empleo si el recibo de la luz y la matrícula del colegio se llevan todo el sueldo?

Conclusión para nuestros lectores
Barranquilla está en un momento de crecimiento sólido. Tenemos la gente (somos más de un millón), tenemos la industria (la cultura produce billones) y tenemos empleo estable. El gran reto para este 2026 será controlar esos costos básicos para que el crecimiento se sienta de verdad en la mesa de cada barranquillero.
