
En una jornada marcada por sentimientos encontrados, Venezuela vive un nuevo capítulo de su compleja transición política. Este domingo, el país recibió la noticia de la liberación de Juan Pablo Guanipa, uno de los líderes más visibles de la oposición y aliado estratégico de María Corina Machado. Guanipa, quien permaneció más de ocho meses detenido, confirmó su salida a través de un video en redes sociales, asegurando que hay “mucho de qué hablar” sobre el futuro nacional.
Sin embargo, tras la alegría de las familias que comienzan a ver a sus seres queridos cruzar las puertas de los centros de detención, se esconde una realidad jurídica tensa: la discusión de la Ley de Amnistía General.
La Ley de Amnistía: ¿Paz o Impunidad?
La Asamblea Nacional, bajo la dirección de Jorge Rodríguez, acelera la aprobación de una ley que promete ser el “puente de plata” para la reconciliación. No obstante, expertos legales y defensores de derechos humanos lanzan una advertencia clara: esta ley no es un cheque en blanco.
Aunque el chavismo intenta presentarla como un cierre definitivo al conflicto, existen límites internacionales que ninguna ley nacional puede saltar:
- El “No” de la Corte Penal Internacional (CPI): Por más que se aprueben perdones internos en Caracas, la CPI no reconoce amnistías cuando se trata de crímenes de lesa humanidad. Las investigaciones por tortura, persecución sistemática y tratos crueles en centros como El Helicoide siguen su curso en La Haya.
- Justicia sin fronteras: Los delitos graves contra los derechos humanos no prescriben. Esto significa que, aunque hoy un funcionario se sienta “blindado” por la ley de Jorge Rodríguez, la justicia internacional puede actuar en cualquier momento, ya que el Estatuto de Roma está por encima de cualquier acuerdo local.
El costo humano de la prisión
La liberación de figuras como Guanipa y el anuncio de que “el viernes estarán todos libres” no borra las secuelas físicas y mentales que muchos detenidos presentan. Informes recientes de ONGs denuncian que varios liberados han salido en condiciones de salud críticas, con dificultades para caminar o signos de desorientación profunda, lo que evidencia el rigor del aislamiento sufrido.
¿Qué esperar esta semana?
El próximo martes 10 de febrero será clave. La Asamblea Nacional someterá a votación definitiva el texto de la Ley de Amnistía. El país observa con lupa si esta herramienta servirá realmente para liberar a todos los presos políticos —incluyendo a los militares— o si será utilizada como un escudo para proteger a quienes cometieron abusos durante los últimos años.
Para Venezuela, la “letra con sangre” parece estar llegando a su fin, pero la verdadera reconciliación solo llegará cuando la libertad venga acompañada de la verdad y de una justicia que la comunidad internacional no deje de vigilar.