
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió recientemente con declaraciones sobre el futuro de la isla. Durante un viaje en el Air Force One, el mandatario afirmó que cree que ambos países llegarán a un acuerdo. Su mensaje fue directo: la intención es ser “amables” en la negociación, pero bajo una realidad que él mismo describió como desesperada para el gobierno cubano.
Trump señaló que no hay necesidad de que la situación se convierta en una crisis humanitaria mayor, siempre y cuando se logre un pacto que beneficie los intereses de su administración.
Una isla sin dinero ni petróleo
El punto clave de la noticia es el análisis que hace Trump sobre la debilidad actual de Cuba. Según el presidente, el gobierno de la isla se ha quedado sin sus dos salvavidas principales:
- Se acabó el apoyo de Venezuela: Tras los recientes cambios políticos en Venezuela, el flujo de petróleo y dinero que llegaba a La Habana se ha detenido por completo.
- Sin divisas: Trump enfatizó que Cuba “no tiene dinero” y que la falta de ingresos es total. Sin los dólares que antes recibían, la isla no tiene cómo sostenerse.
- Presión sobre los aliados: Además, Trump ha amenazado con imponer aranceles a cualquier otro país (como México) que intente venderle petróleo a Cuba, cerrando así todas las puertas de suministro.
La estrategia del “Negociador”
Para la comunidad de Mayans Magazine, es importante entender que esta “amabilidad” de la que habla Trump es parte de su estrategia de negocios. Él sabe que Cuba está “muy cerca del colapso” y cree que los líderes cubanos irán a buscarlo para negociar porque ya no tienen otra opción.
En lugar de una intervención militar o una confrontación directa, Trump apuesta a que la falta de recursos obligará a la isla a aceptar un trato. “Ellos tienen una situación que es muy mala para Cuba. No tienen dinero. No tienen petróleo”, reiteró el mandatario, dejando claro que el tiempo juega a su favor.
Este escenario coloca a Cuba en una posición de rendición o negociación urgente. Las palabras de Trump sugieren que el acuerdo está cerca, pero que las condiciones las pondrá Washington, aprovechando que la isla se ha quedado sola y sin recursos básicos. Para el pueblo cubano, esto podría significar un cambio drástico en su economía en los próximos meses, dependiendo de qué tan rápido se sienten ambas partes a la mesa.