
¡Imagínense el atraco perfecto! En 2022, un camión blindado de Brinks viaja por California cargado hasta los topes de diamantes, esmeraldas, rubíes, oro y joyas varias. Valor estimado: 100 millones de dólares. Sí, 100.000.000 USD. No es un error de tipeo. Un golpe maestro que dejó a los dueños preguntándose si deberían haber contratado ninjas en vez de guardias armados. Y el principal sospechoso: Jeson Nelon Presilla Flores, ecuatoriano de 42 años, residente permanente legal en EE.UU. Uno de los siete acusados. El cerebro (o al menos el que más se llevó la fama).
¿Libre? ¡Claro, con fianza y todo!
En agosto de 2025, un juez federal mira al tipo y dice: “¿Prisión preventiva? No, gracias. Tú eres un residente legal, te declaras no culpable y pareces buena gente… ¡Libertad bajo fianza!” Y así, Presilla sale caminando de la corte como si acabara de ganar la lotería. Mientras los fiscales preparan el juicio por conspiración para robar carga interestatal, él está en su casa, tomando café, viendo series y probablemente contando diamantes imaginarios. Porque en Estados Unidos, hasta que te condenen, eres “inocente”. Inocente con 100 millones en joyas desaparecidas, pero inocente al fin.
ICE entra en escena… y se equivoca de película
Septiembre 2025: ICE lo agarra por algún rollo migratorio (detalles aburridos, no importan). Lo meten en custodia de inmigración. Y aquí viene el chiste. En su audiencia del 16 de diciembre de 2025, Presilla, con cara de niño bueno, dice: “Señores, reconozco que no tengo papeles en regla… ¿me pueden mandar de vuelta a Ecuador voluntariamente? Porfa.” Y ICE, en vez de consultar con los fiscales federales que llevan el caso criminal, responde: “¡Claro, mi rey! Pa’ Ecuador te vas. ¿Cuándo quieres el boleto?” Lo deportan a finales de diciembre 2025 o inicios de enero 2026. Destino final: Ecuador. (Al principio pidió Chile, pero al final fue a su tierra natal. Más barato el pasaje, supongo).
¿Por qué ICE no se enteró de que era el ladrón del millón?
Porque la coordinación entre ICE y el Departamento de Justicia es tan fluida como un carro sin aceite en subida. Los fiscales federales se enteraron después. Quedaron “atónitos”, “stunned”, boquiabiertos, con la cara más roja que un rubí robado. Nadie les pasó el memo. Nadie les dijo: “Oigan, este tipo que van a juzgar por 100 millones… ICE lo está dejando ir porque él pidió voluntariamente”. Resultado: una vez en Ecuador, extraditarlo es más difícil que convencer a un político de que devuelva la plata. Caso penal contra Presilla Flores: prácticamente muerto. Joyas: perdidas para siempre. Justicia: en modo avión.
Moraleja con mucho sarcasmo
Si alguna vez te acusan de robar 100 millones en joyas:
- Pide libertad bajo fianza.
- Espera que ICE te agarre por inmigración.
- Pide deportación voluntaria.
- Desaparece en tu país natal con una sonrisa. ¡Funciona! Pregúntenle a Jeson Nelon Presilla Flores, el hombre que convirtió un juicio federal en unas vacaciones pagadas por el gobierno americano.
Fin de la transmisión sarcástica. ¿Próxima entrega? Cuando encuentren las joyas… o cuando ICE descubra que también dejó escapar a El Chapo por error.