Otra presunta Nacolancha destruida por EEUU.

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Ayer jueves 5 de febrero de 2026, las fuerzas militares de Estados Unidos realizaron un nuevo ataque contra una lancha en aguas internacionales del Pacífico oriental, cerca de Colombia y Ecuador. El Comando Sur (SOUTHCOM) confirmó que el golpe dejó dos personas muertas, a las que llamaron “narcoterroristas”. No hubo heridos entre los militares estadounidenses.

El Comando Sur publicó un video corto en redes: se ve la lancha moviéndose por el mar, luego una explosión y fuego. Dicen que usaron inteligencia para confirmar que la embarcación iba por rutas conocidas de narcotráfico y que estaba operada por grupos terroristas designados (como carteles o redes ligadas a Venezuela). El ataque lo ordenó el general Francis L. Donovan, nuevo comandante de SOUTHCOM.

Este es el segundo ataque de 2026. El anterior fue el 23 de enero (también en el Pacífico, dos muertos y un sobreviviente rescatado por la Guardia Costera). El ritmo ha bajado desde la captura de Nicolás Maduro a inicios de enero.

¿Cuánto suma todo esto?

Desde que empezó la Operación Lanza del Sur en septiembre de 2025 (con acciones desde agosto), EE.UU. ha destruido al menos 38 lanchas en más de 36 ataques. Han muerto al menos 119 personas (algunas fuentes dicen 128, contando desaparecidos). El gobierno de Trump dice que cada golpe evita que lleguen drogas a EE.UU. y salva vidas por sobredosis.

¿Qué dice Trump y su equipo?

Llaman a esto un éxito: los narcos ya no usan tanto esas rutas por miedo. Muestran videos y afirman que han cortado mucho el tráfico marítimo (hasta 90-97% según Trump). Para ellos, es una guerra justa contra el “narcoterrorismo”.

Las críticas que no paran

En Colombia y Latinoamérica, muchos lo ven como abuso. El presidente Gustavo Petro lo ha llamado “asesinatos” y “crímenes de guerra”. Dice que no hay pruebas públicas de drogas en las lanchas ni juicios, y que EE.UU. actúa como imperio sin consultar a los países vecinos. Grupos de derechos humanos cuestionan si es legal matar sin evidencia clara y sin arrestos. En Bogotá, esto genera enojo porque afecta la imagen y las relaciones con Washington.

¿Está funcionando contra las drogas?

Trump dice sí, que los narcos se asustan y cambian rutas. Pero expertos dudan: no hay datos independientes de incautaciones grandes o menos drogas llegando a EE.UU. Los traficantes se adaptan rápido (usan lanchas más pequeñas, tierra o otros caminos). El fentanilo (que mata más) viene más de México y China, no tanto de estas lanchas del Pacífico. Muertes por drogas en EE.UU. bajaron un poco desde 2022, pero no se ve conexión directa con estos ataques.

Mi punto de vista simple

El ataque de ayer muestra que la operación sigue activa, aunque más lenta. Es una forma dura de golpear al narco a corto plazo, pero ¿vale la pena tantas muertes sin pruebas claras? En lugar de bombas, quizás sea mejor inteligencia compartida, arrestos y atacar la pobreza que alimenta el problema. En Bogotá, esto se siente como algo lejano pero que tensa todo en la región. ¿Crees que estos ataques ayudan de verdad o generan más problemas? ¿Qué opinas tú?