Millones de personas marchan en Estados Unidos contra Donald Trump en las protestas “No Kings”

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Al menos ocho millones de personas salieron a las calles el sábado 28 de marzo en todo Estados Unidos para protestar contra las políticas del presidente Donald Trump. Se trató de la tercera jornada nacional de las manifestaciones llamadas “No Kings” (No a los Reyes), que se extendió de costa a costa, desde ciudades grandes como Nueva York, Los Ángeles y Atlanta, hasta pueblos pequeños y lugares remotos como Alaska.

Según los organizadores, se realizaron más de 3.300 eventos en los 50 estados del país y también en varias ciudades del mundo. Esta cifra convertiría la jornada en la mayor protesta de un solo día en la historia moderna de Estados Unidos.

Los manifestantes expresaron su rechazo principalmente a:

  • Las políticas migratorias estrictas y las operaciones del ICE (que han incluido enfrentamientos y muertes reportadas).
  • La guerra con Irán iniciada por la administración Trump.
  • Lo que consideran un estilo de gobierno “autoritario”, contrario a los valores democráticos del país.

El nombre “No Kings” recuerda que en Estados Unidos no debe haber reyes ni poder absoluto, en referencia a los principios de la independencia del país.

En Minnesota, uno de los actos principales, miles de personas se concentraron frente al Capitolio estatal, donde el cantante Bruce Springsteen se presentó y habló contra las políticas de inmigración.

Esta fue la tercera edición de las protestas “No Kings”. En junio de 2025 participaron alrededor de 5 millones y en octubre cerca de 7 millones. Los organizadores (una coalición de grupos progresistas, sindicatos y movimientos ciudadanos) celebraron el aumento de la participación.

Las protestas fueron en su mayoría pacíficas, aunque siempre hay debate sobre las cifras exactas, ya que provienen principalmente de los convocantes. La Casa Blanca minimizó su importancia y destacó que Trump ganó las elecciones de 2024 con un apoyo importante de la población.

Estas marchas muestran una parte de la sociedad estadounidense muy movilizada y en desacuerdo con varias decisiones del gobierno actual. Sin embargo, también reflejan la profunda división que existe en el país.

La pregunta que queda abierta es si estas grandes movilizaciones lograrán influir en las políticas del gobierno o en las próximas elecciones.