
Lo que ocurrió esta semana en las aldeas de Woro y Nuku, en el estado de Kwara, no fue un accidente ni una pelea común. Fue un ataque planeado donde 170 personas perdieron la vida a manos de un grupo extremista armado. Pero detrás de los números, hay una realidad que todos debemos conocer.
¿Quiénes son los atacantes y qué quieren?
Los responsables pertenecen a un grupo llamado Lakurawa. No son simples ladrones; son extremistas que quieren imponer su propia ley a la fuerza. Su objetivo es crear una “nación dentro de una nación”.
Ellos llegan a los pueblos remotos, quitan la bandera de Nigeria y obligan a la gente a seguir sus reglas radicales. Si el pueblo les dice que no, la respuesta es el exterminio.
¿Por qué mataron a tanta gente si eran de su misma religión?
Aunque los atacantes dicen actuar en nombre de la religión, la mayoría de sus víctimas en este ataque eran musulmanes. ¿Por qué? Porque esas personas se negaron a traicionar a su país y a su forma de vida. Para los extremistas, cualquiera que no piense exactamente como ellos es un enemigo que debe ser eliminado, sin importar si es cristiano o musulmán.
El abandono del Gobierno
Muchos se preguntan: ¿Dónde estaba el ejército? La triste realidad es que Nigeria es un país enorme y su ejército está peleando en demasiados lugares al mismo tiempo.
- Las aldeas atacadas están en zonas muy alejadas.
- El gobierno ha perdido el control de estas fronteras.
- Al no haber vigilancia, los extremistas entran y salen como si fueran los dueños de la tierra.
¿Por qué nadie habla de esto?
Esta es la parte más amarga. Si esto hubiera pasado en una gran ciudad de Europa o América, todos los canales de televisión estarían transmitiendo en vivo. Pero como ocurrió en una zona rural de África, el mundo ha decidido mirar hacia otro lado.
- No hay cámaras de video grabando.
- No hay intereses económicos grandes en esa zona.
- El mundo parece haberse “acostumbrado” a las malas noticias de África, y eso es una injusticia que no podemos permitir.
Una reflexión final
Lo que pasó en Nigeria es un recordatorio de que la libertad y la paz son frágiles. 170 familias quedaron destruidas porque un grupo de hombres armados decidió que ellos eran la ley. Informar sobre esto es la única forma que tenemos de decirles a esas familias que sus vidas sí importan.