
El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, se encuentra escondido en un búnker subterráneo en Teherán o sus alrededores, según varios informes publicados en las últimas horas. El motivo principal sería el miedo a un posible ataque aéreo o incluso un intento de asesinato por parte de fuerzas estadounidenses, en medio de una escalada de tensiones sin precedentes en la región.
El refugio secreto del ayatolá
De acuerdo con medios como Iran International (un canal opositor al régimen iraní), The Jerusalem Post, Times of Israel y otros, Jamenei fue trasladado a un complejo fortificado bajo tierra. Este lugar cuenta con una red de túneles interconectados, diseñada para resistir bombardeos y ataques directos. Fuentes cercanas al gobierno iraní confirmaron a estos medios que la decisión se tomó tras advertencias urgentes de altos mandos militares y de seguridad, quienes evaluaron que el riesgo de un golpe estadounidense es ahora muy alto.
Mientras permanece en este escondite, el líder supremo habría delegado parte de sus funciones cotidianas a otros funcionarios, aunque no se especifica quiénes toman las decisiones clave en su ausencia.
Las amenazas de Estados Unidos y el despliegue militar
La tensión se disparó después de declaraciones fuertes del presidente Donald Trump, quien ha advertido abiertamente sobre un posible cambio de régimen en Irán y ha mencionado que Washington sabe exactamente dónde se encuentra Jamenei. En paralelo, el ejército estadounidense ha intensificado su presencia en el Medio Oriente:
- El portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate se dirigen hacia la zona.
- Se autorizó el envío de más de 30.000 tropas adicionales.
- Se instalaron sistemas de defensa aérea avanzados.
- El Reino Unido apoya con cazas Typhoon desplegados en Qatar.
Varias aerolíneas internacionales, como Lufthansa, Air France y KLM, ya cancelaron vuelos hacia la región por precaución, lo que refleja el temor generalizado a un conflicto mayor.
Protestas internas y la respuesta del régimen
Todo esto ocurre mientras Irán vive una ola de protestas masivas en las calles, desencadenadas por la represión violenta contra manifestantes. Hay reportes de cientos (o incluso miles) de muertes, aunque las cifras oficiales del gobierno las minimizan drásticamente. Algunos analistas creen que el régimen podría estar usando la amenaza externa para justificar una mano aún más dura dentro del país.
¿Realidad o propaganda?
Irán no ha confirmado oficialmente nada sobre el traslado de Jamenei. De hecho, un diplomático iraní en India rechazó las versiones y las calificó de “rumores falsos”. Sin embargo, la coincidencia de los reportes en múltiples medios occidentales e israelíes, junto con el movimiento naval visible de EE.UU., hace que la información sea tomada en serio por muchos observadores.
La situación cambia hora a hora. Expertos advierten que un ataque directo contra instalaciones clave o contra el propio líder supremo podría desencadenar una guerra regional de consecuencias impredecibles, involucrando a Israel, proxies iraníes como Hezbollah y posiblemente otros actores globales.
El mundo contiene la respiración mientras Teherán y Washington juegan una partida de alto riesgo.