
Donald Trump creó una organización llamada Junta de Paz (o Board of Peace en inglés) para terminar la guerra en Gaza y reconstruir todo lo que quedó destruido. Él mismo es el jefe principal y lo será de por vida. La idea es que este grupo supervise todo: que se quite las armas a los grupos armados como Hamás, que se reconstruyan casas, escuelas y hospitales con mucho dinero, y que la gente de Gaza tenga un gobierno diario que funcione bien y sea tranquilo.
El objetivo principal es sencillo: convertir Gaza en un lugar seguro y próspero, sin más guerras. Para eso, Estados Unidos puso 10 mil millones de dólares y otros países sumaron otros 7 mil millones más. También enviarán soldados de varios países para ayudar a mantener la paz.
¿Quiénes forman parte de esta Junta? Está hecha solo por gobiernos, no por personas comunes ni grupos independientes. Trump es el jefe. Hay un grupo pequeño de personas importantes que toman las decisiones grandes: el secretario de Estado de Estados Unidos (Marco Rubio), el yerno de Trump (Jared Kushner), un ex primer ministro de Inglaterra (Tony Blair) y otros empresarios y expertos cercanos a Trump.
En el grupo grande hay representantes de más de 40 países, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Qatar, Egipto, Turquía, Indonesia, Marruecos, Argentina, Hungría y algunos más. Israel también está. Pero los palestinos no tienen un puesto importante en las decisiones grandes; solo hay un grupo pequeño de palestinos expertos (15 personas) que se encarga de las cosas diarias dentro de Gaza, como poner policías, agua y luz. Este grupo chico está bajo las órdenes de la Junta.
Hoy, 19 de febrero de 2026, se hizo la primera reunión grande en Washington. Allí anunciaron el dinero y los soldados que van a mandar.
¿Por qué no hay grupos activistas (ONGs) ni países como Colombia, México o Brasil? La Junta no permite grupos activistas ni organizaciones de ayuda humanitaria. Está diseñada solo para gobiernos que quieran participar y poner dinero o soldados. Los grupos que protestaron mucho contra la guerra en Gaza (como Amnistía o Médicos Sin Fronteras) no fueron invitados, porque la idea es tener control total y evitar opiniones críticas o que pidan más derechos para los palestinos.
Colombia, México y Brasil tampoco están como miembros completos. Estos tres países fueron de los que más protestaron en las calles contra lo que pasaba en Gaza. México solo mandó a alguien a mirar la reunión, pero no se unió. Brasil y Colombia ni siquiera eso. El motivo es claro: ellos quieren que los palestinos tengan más voz en las decisiones y no les gusta que todo esté controlado por Trump y sus amigos cercanos a Israel. Prefieren trabajar con la ONU normal, no con esta nueva Junta que parece más “de Trump”.
Análisis simple: ¿qué significa todo esto? Esta Junta es una forma nueva y directa de manejar el problema de Gaza. Para los que apoyan a Trump, es algo bueno porque es rápida, pone mucho dinero y evita discusiones eternas. Dicen que así se reconstruye más rápido y se logra paz de verdad.
Pero muchos otros lo critican porque deja afuera a los palestinos en las decisiones importantes y también deja afuera a países que siempre defendieron a Palestina. Se ve como un club de amigos de Estados Unidos, donde solo entran los que están de acuerdo y pagan. Por eso países como Colombia, México y Brasil, que escucharon mucho las protestas de su gente, no quisieron entrar. Y por eso tampoco hay activistas: porque no quieren voces que digan “esto no es justo para los palestinos”.
En resumen, la Junta de Paz es un plan grande y poderoso de Trump para arreglar Gaza a su manera. Puede ayudar a reconstruir el lugar, pero también genera dudas porque no incluye a todos los que sufrieron y protestaron. El tiempo dirá si de verdad trae paz duradera o solo beneficia a unos pocos. Es un cambio importante en cómo se manejan estos problemas en el mundo.