
La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a subir este domingo 1 de marzo de 2026. La agencia oficial iraní IRNA informó, citando a la Guardia Revolucionaria (IRGC), que el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln fue alcanzado por cuatro misiles balísticos.
Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos negó de forma clara que el buque haya sido impactado. Hasta ahora, no existe una verificación independiente que confirme daños en la embarcación.
Lo que dice Irán
Según los medios oficiales iraníes, el ataque hizo parte de la llamada “Operación Verdadera Promesa 4”. Esta ofensiva sería una respuesta a los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel ocurridos el día anterior, en los que, de acuerdo con reportes iraníes, murió el líder supremo Alí Jamenei.
La Guardia Revolucionaria aseguró que el portaaviones fue “golpeado” y lanzó fuertes advertencias contra Washington.
La respuesta de Estados Unidos
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) rechazó esa versión. Confirmó que Irán lanzó misiles hacia la zona del Mar Arábigo y el Golfo de Omán, pero afirmó que los proyectiles “ni siquiera se acercaron” al portaaviones.
Según el comunicado oficial, el USS Abraham Lincoln continúa operando con normalidad y sigue realizando misiones aéreas en la región.
Un despliegue clave en la región
El portaaviones se encuentra en esa zona como parte de un grupo de combate que incluye destructores y otras embarcaciones militares. Su presencia busca disuadir ataques y responder ante cualquier escalada.
Hasta el momento, no han aparecido imágenes satelitales ni pruebas visuales que confirmen daños en el buque. Esto mantiene el hecho en el terreno de las declaraciones oficiales enfrentadas.
Análisis: guerra de versiones
Lo ocurrido muestra un escenario común en conflictos de alta tensión: cada parte presenta su propia versión de los hechos.
Irán busca demostrar fuerza y enviar un mensaje político y militar.
Estados Unidos intenta mostrar control de la situación y evitar señales de debilidad.
Mientras no haya confirmación independiente, el caso sigue siendo una guerra de declaraciones. Lo cierto es que la región vive un momento delicado y cualquier error podría aumentar aún más la confrontación.