Expertos de la ONU: Red de Epstein podría constituir Crímenes de Lesa Humanidad

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En un giro sin precedentes que escala el caso de Jeffrey Epstein a la justicia penal internacional, un grupo de expertos independientes de las Naciones Unidas advirtió este 16 de febrero que la red criminal revelada en los archivos recientemente desclasificados trasciende el abuso individual, configurándose como una operación sistemática de esclavitud y tortura.

Una Empresa Criminal Global

Tras el análisis de los 3.5 millones de documentos liberados por el Departamento de Justicia de EE. UU. a finales de enero, nueve relatores especiales de la ONU emitieron un comunicado conjunto. En él, subrayan que la magnitud y el carácter transnacional de los delitos —que incluyen violencia reproductiva, desaparición forzada y feminicidio— cumplen con los criterios de crímenes de lesa humanidad.

“Nadie es demasiado rico o poderoso para estar por encima de la ley”, declararon los expertos, instando a las jurisdicciones nacionales e internacionales a perseguir no solo a los ejecutores directos, sino a los facilitadores de alto nivel.

Puntos clave de la denuncia:

  • Sistematicidad: La red operaba bajo una infraestructura logística compleja que permitía el tráfico de mujeres y niñas a nivel global durante décadas.
  • Ideología de Impunidad: Los relatores señalaron que estos actos fueron alimentados por una cultura de “supremacismo, misoginia extrema y deshumanización”.
  • Falla en la Protección: Se criticó la gestión de los archivos por parte de las autoridades, señalando que la filtración de datos sensibles ha revictimizado a muchas de las supervivientes, exponiéndolas a nuevos riesgos.

El Llamado a la Acción Internacional

Entre las firmantes destacan Reem Alsalem (Relatora sobre violencia contra mujeres y niñas) y Gina Romero (Relatora sobre libertad de reunión), quienes enfatizaron que el mundo está ante una oportunidad histórica para desmantelar estructuras de poder que han operado bajo un manto de inmunidad diplomática y financiera.

Este desarrollo marca un punto de inflexión, sugiriendo que el caso podría llegar a la Corte Penal Internacional si los sistemas judiciales nacionales no logran procesar la totalidad de la red de complicidades.