Cuba al borde del abismo: 24 horas para el apagón aéreo total.

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La República de Cuba ha entrado en una cuenta regresiva que podría aislarla por completo del mundo exterior. En una comunicación de urgencia enviada este domingo a las aerolíneas internacionales, el Gobierno cubano notificó que, en menos de 24 horas, el país agotará sus reservas de combustible para la aviación (JET A-1). Esta crisis, calificada por analistas como la “fase terminal” de su sistema energético, amenaza con paralizar los cielos de la isla a partir de este lunes 9 de febrero.

El cerco de Washington: La doctrina de la asfixia

El origen de este colapso no es casual. Responde a la implementación de la orden ejecutiva firmada el pasado 29 de enero por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Bajo la premisa de considerar a Cuba un “riesgo para la seguridad nacional”, la Casa Blanca ha impuesto sanciones sin precedentes que castigan con aranceles y bloqueos financieros a cualquier nación o naviera que suministre crudo a la isla.

Este “miedo al mercado estadounidense” ha logrado lo que décadas de embargo no pudieron: que aliados históricos como México reduzcan drásticamente sus envíos y que las empresas logísticas internacionales cancelen sus contratos por temor a represalias directas de Washington.

Una tormenta perfecta: Geopolítica y miseria

La situación se agrava por el contexto regional. Cuba ha perdido su principal “pulmón” energético tras la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que resultó en la captura de Nicolás Maduro y el establecimiento de un gobierno de transición en Caracas alineado con los intereses de Washington. Sin el petróleo subsidiado venezolano y sin divisas para comprar en el mercado abierto, La Habana se ha quedado sin opciones.

Internamente, el panorama es desolador:

  • Apagones de 14 horas: El poco combustible restante se desvía a las obsoletas termoeléctricas para evitar un colapso total de la red eléctrica nacional.
  • Parálisis logística: Las aerolíneas extranjeras ya evalúan paradas técnicas en República Dominicana o Cancún para poder entrar y salir de la isla, lo que disparará el costo de los pasajes.
  • Cierre de servicios: Hoteles y hospitales operan al mínimo, mientras el sector privado ve cómo se suspende la venta de diésel por tiempo indefinido.

¿Resistencia o claudicación?

A pesar de la presión, el gobierno de Miguel Díaz-Canel mantiene una postura de confrontación. En sus recientes alocuciones, ha rechazado las condiciones impuestas por EE. UU. —que incluyen elecciones pluripartidistas y la devolución de propiedades nacionalizadas— calificándolas de “chantaje imperialista”.

Mientras Washington apuesta a que el desabastecimiento provoque un estallido social definitivo, el liderazgo cubano confía en su aparato de seguridad para contener el descontento. Sin embargo, con los aeropuertos a punto de quedar en silencio, la pregunta que recorre las cancillerías del mundo es cuánto tiempo puede sobrevivir un país desconectado del siglo XXI.