Costa Rica vota por la “mano dura” de Laura Fernández.

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Costa Rica ha dado un giro definitivo hacia la derecha. En una jornada electoral que quedará marcada en los libros de historia, Laura Fernández, la candidata que representa la continuidad del actual gobierno, logró lo que pocos creían posible: ganar la presidencia en primera vuelta con casi el 49% de los votos. Este resultado no solo le otorga las llaves de la Casa Presidencial para el periodo 2026-2030, sino que le da un mandato popular indiscutible para transformar el país.

El “efecto seguridad”: La clave del éxito electoral

Durante décadas, Costa Rica fue conocida como la “Suiza de Centroamérica”, un oasis de paz. Sin embargo, el reciente aumento en los índices de violencia y la penetración del narcotráfico cambiaron las prioridades de los ciudadanos. Laura Fernández supo leer este sentimiento.

Su campaña se centró en una promesa de orden total. Inspirada abiertamente por el modelo de seguridad del presidente salvadoreño Nayib Bukele, Fernández propuso la construcción de megacárceles de máxima seguridad y la implementación de “Estados de Excepción” en las zonas más conflictivas. Para el votante promedio, su discurso de “mano dura” representó la única salida real ante el miedo de perder la tranquilidad de sus barrios.

¿Quién es la mujer que liderará a los costarricenses?

A sus 39 años, Laura Fernández no es una figura nueva en los pasillos del poder. Politóloga de profesión, se desempeñó como ministra de la Presidencia, siendo la mano derecha del actual presidente Rodrigo Chaves. Durante su gestión, se ganó la fama de ser una técnica brillante y una negociadora firme.

Su perfil combina una formación académica sólida con una historia personal ligada al campo. Hija de agricultores de Puntarenas, Fernández conectó con el sector rural prometiendo modernizar las leyes del agro y combatir el contrabando que asfixia a los pequeños productores. Además, su postura firme en defensa de los valores tradicionales y la familia le aseguró el respaldo de los sectores más conservadores del país.

Hacia la “Tercera República”: Un cambio de sistema

El concepto más ambicioso de su programa es la fundación de la “Tercera República”. Según la presidenta electa, las instituciones creadas en 1948 tras la última guerra civil ya no funcionan para los retos del siglo XXI.

Fernández propone una reforma constitucional profunda que busca agilizar el Estado, eliminando trabas burocráticas que, según ella, fomentan la corrupción. Entre sus planes económicos destaca la venta de activos estatales, como el Banco de Costa Rica (BCR), para financiar el pago de la deuda pública y mejorar las pensiones. Asimismo, ha puesto la mira en atraer inversiones tecnológicas para reducir el desempleo juvenil, buscando convertir a Costa Rica en una “economía jaguar” que lidere el crecimiento en la región.

Un nuevo mapa político en Centroamérica

La victoria de Fernández consolida un nuevo eje de poder en la región. Con el respaldo público de figuras como Nayib Bukele y el acercamiento inmediato con el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, Costa Rica se aleja de su tradicional diplomacia neutral para formar parte de un bloque de gobiernos decididos a actuar con firmeza frente al crimen organizado y la migración irregular.

El reto que tiene por delante es enorme. A partir del 8 de mayo de 2026, Laura Fernández deberá demostrar que su modelo de seguridad puede traer la paz sin sacrificar las libertades civiles que tanto orgullo le han dado a Costa Rica, mientras intenta cumplir la promesa de una economía que beneficie a todos los sectores de la sociedad.