Conflicto entre España y Estados Unidos por las bases militares.

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España y Estados Unidos están en desacuerdo por el uso de dos bases militares importantes: Rota (en Cádiz) y Morón (en Sevilla). Estas bases son de soberanía española, pero se usan de forma conjunta con el ejército estadounidense según un acuerdo firmado en 1988.

El problema surgió con la reciente operación militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. España se negó a que estas bases se usen para apoyar ataques o acciones ofensivas en esa guerra.

La posición firme de España: “No a la guerra”

El presidente Pedro Sánchez y su gobierno han dicho varias veces que no apoyan la guerra. Repiten: “No a la guerra”. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, explicó que las bases solo se pueden usar para cosas que estén dentro del acuerdo bilateral o que tengan respaldo de la ONU. Como la operación contra Irán es unilateral (sin permiso de la ONU), España no da permiso.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que no se ha dado ninguna ayuda desde esas bases. De hecho, varios aviones estadounidenses (como cisternas para reabastecer en vuelo) salieron de Morón y Rota hacia otros lugares, probablemente porque España dijo que no.

España defiende que tiene la última palabra porque las bases son suyas. El acuerdo de 1988 dice claro: cualquier uso fuera de lo normal necesita autorización previa del gobierno español.

Lo que dice Estados Unidos: “España sí coopera”

La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, dijo el 4 de marzo de 2026 que España “ha aceptado cooperar” con el ejército estadounidense en las últimas horas. Afirmó que el Pentágono está coordinando con sus colegas en España.

Esto vino justo después de que el presidente Donald Trump amenazara con cortar todo el comercio con España y llamara al país un “aliado terrible”. Trump dijo que podrían usar las bases “cuando quieran” y habló de posibles embargos.

¿Por qué Estados Unidos dice que sí, si España lo niega?

Parece una estrategia para presionar. Trump y su equipo usan estas declaraciones para mostrar que ganaron con las amenazas y para poner a España en una posición incómoda delante del mundo.

No hay pruebas públicas de que España haya cambiado de idea. Al contrario, el gobierno español desmintió todo “tajantemente” y dijo que su postura no ha cambiado ni una coma. Fuentes oficiales insisten en que no hubo ninguna conversación ni acuerdo nuevo.

¿Qué pasa ahora? Tensión alta entre aliados

España y Estados Unidos son socios en la OTAN, pero este desacuerdo ha creado una crisis diplomática. España se queda más sola en Europa (otros países como Francia, Reino Unido o Alemania apoyan más a EE.UU.), pero defiende el derecho internacional y evita meterse en una guerra que ve como peligrosa.

Por ahora, las bases no se usan para la operación en Irán. La salida de aviones estadounidenses lo confirma. El gobierno de Sánchez asume el riesgo de enfadar a Trump para no ser parte de lo que llaman “acciones unilaterales sin respaldo legal”.

En resumen: España dice no y lo mantiene. Estados Unidos dice para presionar, pero no hay cambio real en la posición española. La discusión sigue abierta y la relación bilateral está tensa.