Ataque en Gaza: 21 muertos tras bombardeos de Israel. ¿Y la paz?

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La Franja de Gaza ha sido escenario este sábado de una violenta escalada que pone en jaque el frágil equilibrio alcanzado tras meses de mediación internacional. Los ataques aéreos israelíes han dejado al menos 28 muertos, una cifra que resuena con fuerza en un territorio que, en teoría, debería estar bajo el amparo de un cese al fuego negociado por las grandes potencias.

¿Por qué Israel lanzó este ataque?

El ejército israelí sostiene que sus operaciones del sábado no fueron ataques arbitrarios, sino una respuesta directa a lo que califican como “violaciones sistemáticas” por parte de milicianos locales. Según la versión oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), se detectaron intentos de lanzamientos de cohetes y movimientos armados cerca de infraestructuras críticas.

Sin embargo, el objetivo principal fue una comisaría de policía en el barrio de Sheikh Radwan, bajo control de Hamás. Israel argumenta que estas instalaciones son utilizadas para coordinar actividades militares bajo apariencia civil. Para el gobierno israelí, cualquier indicio de rearme o actividad de las milicias es motivo suficiente para activar su fuerza aérea, bajo la premisa de “defensa preventiva”.

La tregua de Estados Unidos: ¿Sigue en pie?

La tregua impulsada por la administración estadounidense, que entró en una supuesta “fase definitiva” a principios de enero de 2026, parece existir más en el papel que en la realidad. El plan del gobierno de Donald Trump —quien ha tomado un rol central en la mediación— propone una desmilitarización gradual de Gaza y la transición hacia una “gobernanza tecnocrática” supervisada por una junta internacional de paz.

El problema radica en que los puntos más espinosos de esta tregua siguen sin resolverse:

  • Desarme: Estados Unidos exige el desarme total de Hamás, algo que el grupo ha rechazado históricamente.
  • Retirada militar: Los palestinos exigen la salida total de las tropas israelíes, pero Israel mantiene el control de corredores estratégicos y puestos de vigilancia.
  • Intercambio de rehenes: Aunque se han recuperado cuerpos y liberado algunos cautivos, la desconfianza mutua impide que se complete el proceso.

Para muchos analistas, la tregua está “congelada” porque ambas partes la utilizan para ganar tiempo político en lugar de construir una paz duradera.

La reconstrucción: Una promesa sepultada bajo escombros

A pesar de que las Naciones Unidas han estimado que se necesitan más de 70.000 millones de dólares para reconstruir la Franja, los avances son prácticamente nulos. Al comenzar 2026, el 80% de las estructuras siguen dañadas o destruidas.

Israel ha condicionado la entrada de materiales de construcción (como cemento y acero) a la desmilitarización absoluta, por temor a que estos recursos se utilicen para construir nuevos túneles. Como resultado, millones de gazatíes viven en tiendas de campaña que se inundan con las lluvias invernales, sin acceso a escuelas ni hospitales funcionales. La prioridad de las potencias se ha movido hacia la ayuda humanitaria de emergencia (comida y medicinas) en lugar de la reconstrucción de viviendas, dejando a la población en un estado de desolación permanente.

El silencio de los aliados de Gaza

Es notable cómo antiguos aliados y países que alzaban la voz por Gaza parecen haber guardado silencio o moderado su discurso. Este cambio responde a varios factores geopolíticos:

  1. Nuevas prioridades regionales: Otros conflictos en el Cuerno de África (Etiopía y Eritrea) y la guerra en Ucrania han acaparado la atención y los recursos diplomáticos.
  2. La doctrina Trump: Muchos aliados árabes prefieren no entrar en conflicto directo con la nueva administración estadounidense, que ha adoptado una postura de “paz por la fuerza” y presiona para que los países de la región normalicen relaciones con Israel bajo esquemas económicos.
  3. Fatiga diplomática: Tras dos años de conflicto intenso, la retórica de solidaridad se ha desgastado frente a la falta de soluciones realistas por parte del liderazgo palestino y la intransigencia del gobierno israelí.

La jornada de hoy deja claro que, mientras la política internacional se debate en despachos de lujo, la realidad en el terreno sigue siendo de supervivencia extrema. La apertura del paso de Rafah, prevista para este domingo, será la próxima prueba de fuego para determinar si la diplomacia aún tiene algún peso o si el ciclo de violencia ha tomado definitivamente el control del destino de la región.