María Corina Machado acusa a Delcy Rodríguez de ser “comunista” y principal aliada de Rusia, China e Irán.

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Para profundizar en la complejidad de este momento, es necesario entender que la Venezuela de enero de 2026 no solo vive una crisis política, sino un experimento de “transición tutelada” donde cada actor está moviendo sus piezas en un tablero muy frágil.

​Aquí te detallo los tres pilares que sostienen esta tensa realidad:

​1. El factor Donald Trump: La “Tutela” sobre Delcy

​Aunque parezca contradictorio, la administración Trump ha decidido —al menos por ahora— que es más útil tener a Delcy Rodríguez en el palacio que sacarla por la fuerza.

  • El “Terror” como herramienta: María Corina Machado ha sido tajante al decir que Delcy “cumple órdenes por terror”. Washington utiliza la amenaza de que Rodríguez termine en la misma celda de Nueva York que Maduro para obligarla a desmantelar el chavismo desde adentro.
  • La paradoja del reconocimiento: Trump ha calificado a Rodríguez como una persona “estupenda” en términos de operatividad, mientras simultáneamente recibe a Machado en la Casa Blanca con honores de jefa de Estado. Es una estrategia de dos vías: utiliza a Delcy para que el país no se apague y a Machado para mantener la presión moral y el plan de democracia a largo plazo.

​2. La “Limpieza” del Estado (El trabajo sucio)

​Machado sostiene una tesis fuerte: Delcy Rodríguez está haciendo el “trabajo sucio” que nadie más podría hacer sin provocar una guerra civil.

  • Control de daños: Rodríguez está encargada de calmar a las facciones militares y de grupos armados que quedaron huérfanos tras la captura de Maduro.
  • Reformas económicas desesperadas: Para intentar ganar algo de aire, el gobierno interino de Rodríguez ya propuso reformas petroleras agresivas para abrir el sector a empresas de EE. UU., buscando desesperadamente dólares que detengan la devaluación diaria que sufre el país.

​3. El dilema de la Oposición: ¿Esperar o actuar?

​María Corina Machado se encuentra en una posición de “espera activa”. En sus declaraciones tras reunirse con Trump el 15 de enero, dejó claro que su regreso a Venezuela con Edmundo González Urrutia es inminente, pero bajo sus propios términos.

  • No hay acuerdo, hay rendición: Machado insiste en que no existe un “pacto” con el chavismo residual. Para ella, lo que vive Rodríguez es una rendición en cuotas.
  • La Justicia no es negociable: Mientras Delcy intenta hablar de “entendimiento desde la diversidad”, Machado le recuerda al mundo que Rodríguez es la “arquitecta de las torturas” y que esta transición debe terminar en justicia, no solo en un cambio de nombres.

​En resumen: Una paz armada

​Hoy Venezuela no tiene un solo gobierno, sino un proceso en disputa. Delcy Rodríguez administra el presente (la burocracia, las armas y el petróleo), mientras María Corina Machado administra el futuro (la legitimidad internacional, el apoyo popular y el plan de reconstrucción). El equilibrio depende de un hilo: que Trump mantenga el interés y que el aparato militar no decida romper con Rodríguez ante el temor de ser entregados.