
El sector automotor colombiano ha cerrado una página dorada en su historia. Al finalizar el 2025, las cifras de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos) y la alianza Fenalco-ANDI confirmaron lo que se venía gestando en los concesionarios de todo el país: Colombia superó la barrera de las 1,1 millones de motocicletas nuevas matriculadas, un crecimiento sin precedentes que posiciona a la nación en la élite global del sector.
Este volumen de ventas no solo representa un récord doméstico, sino que ha catapultado a Colombia al décimo puesto del ranking mundial de países que más consumen vehículos de dos ruedas, superando a mercados tradicionalmente fuertes y compitiendo de cerca con potencias como Tailandia y Pakistán.
Un motor que impulsa la economía popular
Expertos y analistas coinciden en que este “boom” no es un fenómeno aislado de consumo, sino una respuesta directa a la realidad socioeconómica del país. Con el incremento sostenido en el precio de la gasolina para vehículos particulares y los retos de cobertura del transporte público, la motocicleta se ha erigido como la herramienta de trabajo por excelencia.
“La moto dejó de ser un artículo de recreación para convertirse en el sustento de miles de familias”, señalan voceros del sector. Se estima que más del 60% de las unidades vendidas en 2025 corresponden a cilindradas entre 100cc y 125cc, modelos que destacan por su bajo consumo de combustible y costos de mantenimiento asequibles.
Diciembre: el mes de la consolidación
El último mes del año fue determinante para cruzar la meta. Con un registro superior a las 112.000 unidades, diciembre se convirtió en el periodo de mayores ventas de la década. Marcas como Bajaj, AKT y Suzuki lideraron el mercado, manteniendo una competencia feroz en precios y facilidades de financiamiento, factores clave para el éxito del cierre de año.

Los retos de un país sobre dos ruedas
Sin embargo, el éxito comercial trae consigo desafíos de gran envergadura. El ingreso de más de un millón de nuevos motociclistas a las vías nacionales pone bajo la lupa tres puntos críticos para el 2026:
- Seguridad Vial: Las cifras de siniestralidad siguen siendo la principal preocupación de las autoridades de tránsito.
- Infraestructura: La presión sobre la malla vial urbana exige una reconfiguración del espacio público y la señalización.
- Transición Eléctrica: Aunque el mercado de combustión domina, la industria mira con atención el crecimiento de las motos eléctricas, que buscan un lugar en la agenda de movilidad sostenible del Gobierno.
Con este panorama, Colombia inicia el 2026 no solo como un mercado de consumo masivo, sino como un referente regional en ensamblaje y distribución, consolidando a la industria de la motocicleta como uno de los pilares más robustos de la economía nacional.