La Patagonia argentina se quema; más de 3,000 personas han evacuado.

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La Patagonia argentina atraviesa horas de profunda angustia. Lo que inició como un foco ígneo en las zonas forestales de la provincia de Chubut se ha transformado en un incendio de dimensiones catastróficas que, fuera de todo control, ya ha alcanzado y traspasado la emblemática Ruta 40, cortando la principal vía de comunicación del sur del país.

Un escenario desolador

​La voracidad de las llamas, alimentada por las altas temperaturas y las ráfagas de viento típicas de la región andina, ha generado un frente de fuego que avanza con una velocidad destructiva. El paisaje de bosques milenarios ha sido reemplazado por un horizonte teñido de naranja y columnas de humo que cubren cientos de kilómetros, dificultando no solo el combate aéreo sino también la respiración de los habitantes locales.

Evacuación y emergencia logística

​La prioridad absoluta ha sido la preservación de la vida. Hasta el momento:

  • 3.000 turistas han sido evacuados de urgencia de campings, cabañas y centros recreativos cercanos a la Cordillera de los Andes.
  • ​Varias localidades se encuentran en estado de alerta máxima, con operativos de seguridad desplegados para trasladar a los residentes ante la inminente cercanía de las llamas a las zonas urbanas.
  • ​El corte de la Ruta 40 ha generado un colapso logístico, impidiendo el tránsito vehicular y complicando el despliegue de suministros para los equipos de emergencia.

El esfuerzo de los brigadistas

​Cientos de combatientes de incendios forestales, junto con personal de Defensa Civil y fuerzas de seguridad, trabajan incansablemente en el terreno. A pesar de los esfuerzos sobrehumanos, la geografía de difícil acceso y las condiciones climáticas adversas han hecho que los intentos de contención resulten insuficientes por ahora.

​”La situación es crítica. El fuego tiene un comportamiento errático y la prioridad es sacar a la gente de las zonas de peligro antes de que el humo bloquee totalmente las vías de escape”. — Reporte de las autoridades locales.

​La comunidad científica y los habitantes locales advierten que este desastre representa un golpe irreparable para el ecosistema patagónico, cuya recuperación podría tardar décadas. La mirada de todo el país está puesta hoy en Chubut, esperando que el clima dé una tregua y permita a los héroes que combaten el fuego ganar la batalla contra el infierno.