
En el AT&T Stadium de Arlington, Texas, la selección colombiana no solo ganó: dictó cátedra con partitura propia. El 4-0 fue más que un marcador, fue una sinfonía de precisión, ritmo y carácter. México, por su parte, pareció llegar sin libreto, sin ensayo y sin oído para lo que se venía.
🧩 México: ensayo sin guion
El equipo de Javier Aguirre mostró más dudas que ideas. La defensa fue una novela de suspenso sin final feliz, el medio campo un laberinto sin brújula, y el ataque… una nota al pie. Si esto fue preparación mundialista, el borrador necesita tachones urgentes. Colombia les robó el balón, el ritmo y hasta el argumento.

🎯 Colombia: ejecución quirúrgica con alma de artista
- Jhon Lucumí abrió el telón con un cabezazo que gritó “esto va en serio”.
- Luis Díaz, con su habitual irreverencia, convirtió el segundo en una obra de arte: velocidad, pausa, definición.
- Jefferson Lerma y Johan Carbonero cerraron el espectáculo con goles que parecían editados para un tráiler de película.
📉 México: ¿crisis o catarsis?
El resultado dejó a México con más preguntas que respuestas. ¿Dónde está el liderazgo? ¿Dónde la identidad? ¿Dónde el plan? Colombia, en cambio, se va con confianza, elogios y una narrativa que ilusiona. Si esto fue solo un ensayo, el Mundial podría ser su escenario estelar.
🧠 Colombia: ¿candidato a protagonista?
La prensa internacional no tardó en reaccionar: “Colombia deslumbra”, “Luis Díaz, imparable”, “México, sin alma”. Y mientras los titulares se multiplican, el equipo de Néstor Lorenzo afina su guion para el Mundial. Porque si algo quedó claro en Arlington es que Colombia no viene a participar, viene a marcar el ritmo.
