Putin refuerza la alianza estratégica con China en visita sin precedentes.

Compartir

El presidente ruso, Vladimir Putin, realiza una visita oficial a China que se extenderá por cuatro días, marcando una de las giras más largas de su mandato y reflejando la creciente convergencia entre ambas potencias. Su agenda incluye la participación en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjin, así como un desfile militar en Pekín para conmemorar el 80º aniversario de la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Durante su estancia, Putin y el presidente chino, Xi Jinping, mantendrán amplias negociaciones para fortalecer la cooperación bilateral en sectores clave como la defensa, el comercio, la tecnología y la seguridad energética. Además, se espera que aborden la situación internacional, incluyendo temas como Ucrania, las relaciones con Estados Unidos y la agenda multilateral global.

Putin destacó la importancia simbólica y estratégica de este encuentro, calificando la relación con China como “la más estable, madura y estratégicamente significativa” entre grandes potencias en un mundo turbulento. También criticó las sanciones occidentales, que según él, obstaculizan el desarrollo socioeconómico global, y defendió la necesidad de un nuevo sistema financiero internacional basado en la equidad y sin discriminación.

Esta visita refleja la alianza cada vez más sólida entre Rusia y China, quienes buscan proyectar una narrativa de unidad frente al predominio occidental y avanzar hacia un orden mundial multipolar más justo. La presencia de Putin en China, además, subraya el apoyo político, económico y militar que busca Moscú en medio de las presiones internacionales relacionadas con el conflicto en Ucrania.

En conjunto, este viaje sienta las bases para una colaboración más estrecha entre Moscú y Pekín, consolidando una asociación estratégica que busca desafiar las influencias tradicionales y fortalecer la cooperación en diversas áreas políticas y económicas .