La advertencia de Donald Trump a Irán en medio de las protestas económicas.

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En los primeros días de enero de 2026, Irán se encuentra sacudido por una ola de protestas masivas desencadenadas por la grave crisis económica que azota al país. La devaluación histórica del rial, la hiperinflación y el alto costo de vida han llevado a miles de ciudadanos a las calles, desde Teherán hasta provincias occidentales como Lorestan y Chaharmahal y Bakhtiari. Estas manifestaciones, que comenzaron con huelgas de comerciantes y se extendieron a estudiantes y ciudadanos comunes, han resultado en enfrentamientos violentos con las fuerzas de seguridad, dejando al menos siete muertos según reportes independientes y medios estatales.


En este contexto de tensión interna, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino directamente el 2 de enero de 2026 mediante un mensaje publicado en su plataforma Truth Social. El texto, cargado de tono amenazante, decía textualmente: “Si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos de América acudirá a su rescate. Estamos cargados y listos para actuar. ¡Gracias por su atención a este asunto!”.


Esta declaración representa una escalada significativa en la retórica estadounidense hacia el régimen iraní, especialmente considerando los antecedentes recientes: en junio de 2025, Estados Unidos participó en ataques aéreos junto a Israel contra instalaciones nucleares iraníes, lo que generó una breve guerra y profundizó las hostilidades bilaterales.


La respuesta de Teherán no se hizo esperar. Altos funcionarios como Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, acusaron a Estados Unidos e Israel de orquestar las protestas desde las sombras, advirtiendo que cualquier interferencia estadounidense provocaría “caos en toda la región” y la destrucción de intereses americanos. Otros líderes, como el asesor del líder supremo Ali Shamkhani, fueron más directos al afirmar que “cualquier mano intervencionista que se acerque a la seguridad de Irán será cortada”.


Las protestas en Irán reflejan un descontento profundo acumulado por años de sanciones internacionales, mala gestión económica y los efectos persistentes de conflictos regionales. Aunque el gobierno del presidente Masoud Pezeshkian ha intentado dialogar con algunos sectores, reconociendo demandas legítimas, la línea dura de los Guardianes de la Revolución parece prevalecer en la represión.


La advertencia de Trump ha generado preocupación internacional por una posible escalada militar en una región ya volátil. Analistas señalan que, aunque la intervención directa parece improbable en lo inmediato, el mensaje busca disuadir una represión más sangrienta mientras presiona al régimen iraní. Sin embargo, también podría ser explotado por Teherán para unir a la población contra un “enemigo externo”.


En un mundo interconectado, este intercambio de amenazas recuerda que las crisis internas de un país pueden rápidamente convertirse en focos de confrontación global, con riesgos impredecibles para la estabilidad regional y mundial.