
La devastación causada por el incendio forestal en Punta de Parra, cerca de Tomé en la Región del Biobío, Chile, ha conmocionado al país durante enero de 2026. Esta tranquila localidad costera quedó prácticamente destruida por las llamas en medio de una de las emergencias más graves de los últimos años.
El origen y la rápida propagación del fuego
El siniestro se inició bajo condiciones extremas: sequía prolongada, temperaturas muy altas y vientos intensos que favorecieron la expansión descontrolada. A partir del 17 de enero, múltiples focos se unieron rápidamente, avanzando hacia zonas pobladas. En Punta de Parra, el incendio pasó de forestal a estructural en pocas horas, consumiendo vegetación, viviendas y edificaciones públicas. Brigadistas de CONAF, Bomberos y apoyo aéreo intentaron contenerlo, pero la intensidad del fuego y las condiciones meteorológicas impidieron detener su avance a tiempo.
La magnitud de la destrucción en la localidad
Punta de Parra sufrió daños catastróficos. Según reportes oficiales y del municipio de Tomé, alrededor del 80% de la localidad quedó destruida. Más de 250-300 viviendas fueron reducidas a cenizas, dejando solo escombros humeantes, vehículos calcinados y calles cubiertas de ruinas. La escuela local, la iglesia y otros puntos comunitarios también fueron arrasados. Testimonios de residentes describen escenas de pesadilla: el fuego avanzó tan rápido que muchas familias perdieron todo en minutos, quedando solo con lo que llevaban puesto.
Víctimas fatales y damnificados
La tragedia dejó un saldo doloroso. En Punta de Parra se confirmó al menos una víctima fatal (un adulto mayor que no pudo evacuarse a tiempo), y a nivel regional los incendios suman al menos 20 fallecidos (principalmente en Biobío y Ñuble). Miles de personas resultaron damnificadas, con más de 1.500 afectadas directamente en las zonas más golpeadas y un total de más de 7.000 personas impactadas en la emergencia. Evacuaciones masivas, incluso por mar con apoyo de la Armada, salvaron numerosas vidas, pero el impacto emocional y material es inmenso.
Respuesta del Gobierno y la comunidad
El presidente Gabriel Boric decretó estado de catástrofe en las regiones afectadas para acelerar la entrega de recursos, ayuda y la reconstrucción. Se implementó toque de queda nocturno, despliegue masivo de brigadistas, aviones hidrantes y helicópteros. Vecinos comenzaron a remover escombros por su cuenta y grupos de voluntarios, incluyendo reos en proceso de reinserción, se sumaron a las labores de limpieza. La solidaridad nacional e internacional se ha hecho sentir con donaciones y apoyo logístico.
Mirando hacia la reconstrucción
Punta de Parra “ya no existe” como era antes, pero su comunidad demuestra una notable resiliencia. Los damnificados han comenzado la reconstrucción sin esperar todo del Estado, organizándose para limpiar terrenos y planificar el futuro. Esta tragedia recuerda la vulnerabilidad del país ante el cambio climático y la urgencia de fortalecer la prevención y la preparación.
Fuerza y ánimo a todas las familias afectadas en la Región del Biobío. Si conoces a alguien en la zona o deseas colaborar, sigue las indicaciones de las autoridades y organizaciones locales para canalizar la ayuda de forma efectiva.