
La reciente ola de nombramientos dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), ordenada por Delcy Rodríguez el 21 de enero de 2026, marca un punto de inflexión en la política venezolana. Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de mes, la nueva mandataria ha iniciado un proceso de “limpieza” y consolidación que busca asegurar la lealtad de la estructura castrense.
1. Consolidación del Control Territorial
La sustitución de comandantes en las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI) y en las Zonas Operativas (ZODI) no es un movimiento de rutina. Al colocar a oficiales de confianza en áreas como Los Andes (frontera con Colombia) y la REDI Oriental (costas y energía), Rodríguez busca mitigar cualquier foco de insurgencia interna o resistencia leal al antiguo mandatario. El nombramiento del G/D Rufo Parra Hernández en la ZODI Miranda es especialmente crítico, ya que asegura el anillo de seguridad que rodea a la capital, Caracas.
2. Purga de la Guardia de Honor y Contrainteligencia
Antes de estos cambios regionales, Rodríguez ya había dado pasos decisivos en el núcleo del poder militar. La remoción del M/G Javier Marcano Tábata (exjefe de seguridad de Maduro) y el nombramiento de Gustavo González López al frente de la DGCIM y la Guardia de Honor Presidencial, indican una prioridad clara: desmantelar la estructura de protección personal de Maduro para prevenir cualquier intento de contragolpe o sabotaje desde el interior del palacio de gobierno.
3. La Dualidad de Padrino López
A pesar de la profundidad de los cambios (cerca de 28 relevos en total), llama la atención la permanencia de Vladimir Padrino López como Ministro de Defensa. Este hecho sugiere una estrategia de “equilibrio inestable”:
- Continuidad Institucional: Mantener a Padrino López evita una ruptura total con la vieja guardia y proyecta una imagen de estabilidad hacia el exterior.
- Sustitución por Capas: Mientras la cabeza se mantiene, las bases operativas (ZODI y REDI) están siendo reemplazadas por cuadros que responden directamente a la nueva presidencia.
4. Relación con la Comunidad Internacional
Este reordenamiento ocurre en un contexto de altísima presión. Con la administración Trump afirmando estar “al cargo” de la transición y la reciente visita del director de la CIA a Caracas, la reorganización militar de Rodríguez parece ser una moneda de cambio o una garantía de orden interno ante las exigencias de Washington. Al asegurar el control de las Fuerzas Armadas, Rodríguez se posiciona como la única interlocutora capaz de mantener la estabilidad mínima necesaria para una transición o para la gestión de los recursos petroleros del país.