
La protesta de agricultores en Bruselas escaló cuando los manifestantes encendieron una gran hoguera en la plaza de Luxemburgo, a pocos metros del Parlamento Europeo. El acto, cargado de simbolismo, evidenció el nivel de inconformidad del sector agrario y elevó la tensión en el corazón político de la Unión Europea, obligando a un mayor despliegue policial y a restricciones de movilidad en la zona.
Rechazo al acuerdo con Mercosur
El principal detonante de la movilización es el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. Los agricultores sostienen que este pacto permitiría el ingreso de productos agropecuarios a menor costo, lo que afectaría gravemente su competitividad. Además, denuncian que estos productos no cumplirían con los mismos estándares ambientales, sanitarios y de bienestar animal exigidos en Europa.
Malestar acumulado en el campo europeo
La protesta en Bruselas no es un hecho aislado. Se suma a un descontento creciente en varios países de la UE, donde los productores enfrentan altos costos, mayores regulaciones ambientales y una caída sostenida de sus ingresos. Este contexto ha llevado al sector a radicalizar sus manifestaciones para exigir respuestas concretas.
Advertencia de nuevas movilizaciones
Los líderes agrarios advirtieron que, si las instituciones europeas no revisan los términos del acuerdo con Mercosur ni adoptan medidas de protección para el campo, las protestas podrían intensificarse. En el centro del poder comunitario, los agricultores dejaron claro que no están dispuestos a pagar el costo de los acuerdos comerciales con su propio futuro.