
En una decisión que marca un punto de inflexión en la política de “Paz Total” del Gobierno Nacional, el Ministerio de Justicia confirmó la suspensión del traslado de los principales líderes de las bandas criminales “Los Costeños” y “Los Pepes” a centros de reclusión en la ciudad de Barranquilla.
1. El conflicto de intereses
La medida, que inicialmente buscaba concentrar a alias ‘Castor’ y ‘Digno Palomino’ en la capital del Atlántico para facilitar las mesas de diálogo de paz urbana, se encontró con una muralla de oposición por parte de la administración local. El alcalde Alejandro Char y el gobernador Eduuro Verano lideraron el rechazo, argumentando que el retorno de estos capos a su zona de influencia directa representaba un riesgo inminente para el orden público, especialmente ante la cercanía de las festividades del Carnaval.
2. Los argumentos del Gobierno Nacional
Desde la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, se defendió el traslado como una herramienta logística necesaria para consolidar la tregua entre ambas bandas, la cual ha mostrado resultados en la disminución de la tasa de homicidios. Sin embargo, ante el clamor ciudadano y la presión de los gremios económicos —quienes temen un repunte en las extorsiones—, el Gobierno optó por revaluar la estrategia de seguridad.
3. Estado actual de la medida
A día de hoy, los cabecillas permanecerán en cárceles de alta seguridad fuera del departamento del Atlántico. La tregua pactada entre las organizaciones criminales tiene como fecha límite el 20 de enero, lo que mantiene a las autoridades en máxima alerta sobre el futuro de los diálogos si no se llega a un consenso sobre el lugar de reclusión de los voceros.