
La noche de la Guacherna de este 2026 quedará grabada en la memoria de los barranquilleros. Por primera vez en la historia de nuestra fiesta, un Rey Momo, Adolfo Maury, dejará de lado su vestimenta tradicional de soberano para encarnar a uno de los personajes más queridos y divertidos de nuestra tradición: María Moñitos. Este gesto no es solo un disfraz, es un tributo a los 59 años de un legado que nació en las calles y que hoy llega al trono del Carnaval.
El lazo familiar detrás del disfraz
Para Adolfo Maury, este homenaje tiene un peso emocional muy grande. El Rey Momo creció viendo de cerca la pasión de Emil Castellanos, el creador original de María Moñitos. Emil no era solo un hacedor de la fiesta; era un amigo cercano de la familia Maury y de la danza del Congo Grande de Barranquilla, la cual dirigía el abuelo de Adolfo, Ventura Cabrera. Vestirse de María Moñitos es, para el Rey, una forma de abrazar sus propias raíces y honrar la memoria de un hombre que dedicó su vida a hacer reír a la ciudad.

“Herencia de María Moñitos”: Una joya del diseño
El traje que lucirá el soberano ha sido bautizado como “Herencia de María Moñitos”. Esta pieza es una obra de arte creada por estudiantes de Diseño de Modas de la Universidad Autónoma del Caribe. El diseño logra mezclar la elegancia con la picardía del personaje. Destaca una peluca llena de lazos brillantes y pedrería, además de un top recamado en cristales con los colores de la bandera de Barranquilla. No podían faltar los labios marcados con piedras preciosas, recordando esos famosos besos que Emil Castellanos repartía a su paso.

El renacer de una leyenda
María Moñitos nació de la creatividad de un hombre humilde, albañil de oficio, que con peluca y moños de colores se convirtió en un símbolo de la alegría popular. Hoy, con el respaldo del Rey Momo y el talento de los nuevos diseñadores, el personaje demuestra que sigue más vivo que nunca. Este acto simbólico en la Guacherna une a las viejas generaciones que conocieron a Emil con los jóvenes que hoy mantienen encendida la llama de nuestra tradición.
