Fiesta de Danzas y Cumbias: Éxito total en la Plaza de la Paz.

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El reloj marcaba las 10:00 de la mañana cuando el primer repique de tambor anunció el inicio de una jornada histórica. La Plaza de la Paz se convirtió este domingo en el epicentro de la identidad caribeña, recibiendo a cerca de 6.000 personas que se dieron cita para presenciar la Fiesta de Danzas y Cumbias, el evento estelar del Fin de Semana de la Tradición.

Una maratón de identidad

Desde la apertura matutina, el escenario principal se transformó en un catálogo vivo del patrimonio inmaterial de Colombia. Lo que comenzó bajo el sol radiante de la mañana con la elegancia cadenciosa de las Cumbias, fue evolucionando en intensidad y fuerza a medida que avanzaban las horas.

La jornada se dividió en bloques que permitieron apreciar la diversidad del Carnaval:

  • El esplendor de la Cumbia: Las polleras ondearon desde temprano, marcando el compás con el respeto y la solemnidad que exige la danza madre.
  • Legado de Congos y Garabatos: Con el aforo a su máxima capacidad, los guerreros del Carnaval hicieron gala de sus turbantes y capas, escenificando la lucha eterna entre la vida y la muerte.
  • Fuerza Africana: El cierre estuvo marcado por el frenesí del Mapalé y la gestualidad del Son de Negro, inyectando una dosis de energía que puso de pie a los miles de asistentes.

Memoria viva

La masiva asistencia desde las 10:00 a.m. ratifica el compromiso de los barranquilleros con sus raíces. Para los hacedores de la fiesta, esta presentación es mucho más que un espectáculo; es el momento de demostrar el rigor y la disciplina con la que preservan las danzas ancestrales que le valieron al Carnaval el reconocimiento de la UNESCO.

Al caer la tarde, la Plaza de la Paz despidió una de las jornadas más potentes de las carnestolendas, dejando claro que el corazón del Carnaval palpita en cada paso, en cada mueca y en el orgullo de un pueblo que no olvida su origen.