En Irán no paran las protestas hasta tal punto que queman Mesquitas.

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El jueves 8 y viernes 9 de enero de 2026 marcaron una escalada brutal: miles marcharon en Teherán y ciudades como Mashhad, Shiraz, Isfahan, Kermanshah y otras, pese al corte casi total de internet y telefonía impuesto por el gobierno desde la noche del 8 de enero (confirmado por NetBlocks y grupos de derechos humanos). Los manifestantes atacaron símbolos del poder clerical y estatal, incluyendo:

•  Edificios de la televisión estatal.

•  Bancos (más de 50 reportados incendiados).

•  Comisarías, vehículos policiales y edificios gubernamentales.

•  Varias mezquitas asociadas al régimen.

Según el alcalde de Teherán, Alireza Zakani, y fuentes como BBC Persian, DW y verificaciones independientes, más de 30 mezquitas ardieron en llamas durante la noche del jueves en barrios como Gholhak (Qolhak) y Sa’adat Abad. Videos virales geolocalizados muestran específicamente la mezquita Al-Rasool (también llamada Al-Rasul o مسجد الرسول) en Teherán envuelta en llamas, con manifestantes cerca coreando consignas anti-régimen. Estos incendios simbolizan el rechazo directo a la instrumentalización de la religión por el gobierno teocrático tras décadas de represión.

Respuesta del gobierno iraní

El régimen, liderado por el Líder Supremo Ali Jamenei y el presidente Masoud Pezeshkian, ha respondido con represión violenta, restricciones extremas y amenazas, aunque con algunos intentos limitados de apaciguamiento económico.

•  Fuerza letal y detenciones: Fuerzas de seguridad (Policía, Basij, Guardia Revolucionaria Islámica – IRGC – y en casos excepcionales fuerzas terrestres del IRGC) usan munición real, gases lacrimógenos y ataques directos. Organizaciones como Amnesty International, Human Rights Watch, HRANA e Iran Human Rights reportan al menos 45-62 muertos (incluyendo niños y menores; cifras varían entre 45-63 según fuentes), miles de detenidos (más de 2.000-2.300 confirmados, con redadas en hospitales para capturar heridos) y decenas de heridos graves. La violencia se concentra en provincias como Lorestan, Ilam, Kermanshah y Chaharmahal y Bakhtiari.

•  Declaraciones de Jamenei: En discursos del 3 y 9 de enero, llamó a los manifestantes “vándalos”, “saboteadores” y “mercenarios del enemigo” (acusando a EE.UU. e Israel, y específicamente a Donald Trump de orquestar el caos). Dijo que el gobierno “no retrocederá”, que “no hay beneficio en hablar con riotters” y que estos “deben ser puestos en su lugar” sin piedad. Acusó a los protestantes de “destruir sus propias calles para complacer al presidente de otro país”.

•  Apagón de internet: Desde el 8 de enero, blackout nacional total para impedir coordinación, difusión de videos y escrutinio internacional (táctica repetida de 2019 y 2022).

•  Medidas económicas limitadas: El Parlamento aprobó aumentos salariales públicos (hasta 43%), mantuvo IVA en 10% y subsidios para alimentos básicos (~8.800 millones USD), más un subsidio mensual de ~7 dólares por persona. Se ven como “parches” insuficientes ante demandas políticas profundas (caída del régimen, libertad, fin de la teocracia).

Otras autoridades (jefe del Poder Judicial, Consejo de Seguridad Nacional) amenazan “sin lenidad” y “medidas decisivas”. Hay reportes de mercenarios extranjeros (irakíes, afganos, libaneses) ayudando en la represión. Trump ha advertido intervención dura si hay “masacre”, lo que ha hecho al régimen más cauteloso en algunos momentos, pero no ha detenido la escalada.

La situación es extremadamente volátil y evoluciona hora a hora: protestas continúan pese al blackout, con videos virales de multitudes y fuegos en Teherán y otras ciudades. Fuentes independientes coinciden en que este movimiento es más amplio y diverso que en 2022. Si tienes videos específicos o quieres verificar algo más, ¡házmelo saber! Mantente atento y seguro.