El sector de infraestructura reclama confianza y nuevas fuentes de financiamiento para cerrar brechas históricas.

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Cartagena de Indias, 28 de noviembre de 2025. Durante tres días, el Centro de Convenciones de esta ciudad histórica fue escenario del XXII Congreso Nacional de Infraestructura, el principal foro de discusión entre el sector público y privado en torno al desarrollo de las obras estructurales del país. Bajo la organización de la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI), el encuentro reunió a empresarios, altos funcionarios gubernamentales y expertos internacionales para analizar los retos y oportunidades de un sector que se encuentra en un momento crítico.

El presidente de la CCI, Juan Martín Caicedo Ferrer, fue enfático al instalar el congreso: la principal prioridad del sector es recuperar la confianza en el desarrollo de las obras de infraestructura. “Sin confianza no hay inversión, y sin inversión no hay avance”, afirmó, al hacer referencia a los obstáculos que han frenado la ejecución de proyectos esenciales para el país. Entre los problemas más críticos destacó los más de 2.000 bloqueos de vías registrados entre 2023 y 2025, que han generado pérdidas estimadas en 10 billones de pesos, así como los continuos atentados contra maquinaria destinada a la construcción de carreteras.

Uno de los temas centrales del congreso fue la magnitud de la brecha de inversión que debe cerrarse para modernizar la infraestructura vial y de transporte del país. Según un estudio conjunto de la CCI y la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), Colombia requiere una inversión anual de 19 billones de pesos hasta 2035, con incrementos adicionales en las décadas siguientes. Sin embargo, los mecanismos de financiamiento tradicionales, como peajes y vigencias futuras, resultan insuficientes para atender la demanda.

En este contexto, los participantes del congreso coincidieron en la necesidad de explorar nuevas figuras de inversión, tales como la Extensión de Obras por Impuestos, Obras por Regalías y la Contribución Nacional de Valorización. Estas alternativas, según los expertos, permitirían diversificar las fuentes de recursos y reducir la dependencia de los esquemas convencionales, que han mostrado sus limitaciones en un entorno de restricciones fiscales.

El evento también puso de manifiesto la importancia de priorizar la infraestructura rural, considerada por más del 50% de los participantes como el mayor desafío para el desarrollo del país. La conectividad eficiente de las zonas rurales no solo facilitaría el acceso de los productores agrícolas a los mercados, sino que también contribuiría a reducir significativamente los tiempos de viaje y los costos logísticos, elementos esenciales para mejorar la competitividad nacional.

Además de las discusiones técnicas, el congreso sirvió como plataforma para la presentación de proyectos estratégicos que conforman un portafolio de inversión superior a los 19.000 millones de dólares. Entre ellos se encuentran iniciativas emblemáticas como el Metro de Bogotá, el Campus de Ciencia, Tecnología e Innovación y el proyecto Bogotá Ciudad Aeropuerto, que representan oportunidades clave para el desarrollo de las grandes ciudades y su articulación con el resto del territorio nacional.

El XXII Congreso Nacional de Infraestructura dejó como mensaje principal la urgencia de articular esfuerzos entre el Gobierno, el sector privado y las entidades territoriales para superar los obstáculos institucionales y de seguridad que han limitado el desarrollo de las obras en el país. En un contexto de retos fiscales y demandas sociales, la necesidad de establecer un marco de confianza y mecanismos de financiamiento innovadores se perfila como la condición indispensable para lograr que la infraestructura cumpla con su rol transformador en la economía colombiana.

Con estas discusiones, el sector de infraestructura se posiciona como uno de los ejes fundamentales para la reactivación económica y el cierre de las brechas históricas de conectividad, dejando claro que el camino hacia un país más competitivo y equitativo pasa, ineludiblemente, por el desarrollo de una red de infraestructura eficiente, moderna y confiable.