
La relación entre Bogotá y Washington ha entrado en una fase de confrontación inédita tras los eventos de la primera semana de enero de 2026. Esta es la redacción integral que conecta los hechos, las capacidades militares y el trasfondo político de la situación:
1. El Origen: El Efecto Dominó de Caracas
El conflicto se desató tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero, que resultó en la captura de Nicolás Maduro. El presidente Donald Trump, envalentonado por el éxito de la misión, lanzó ataques personales contra Gustavo Petro, llamándolo “hombre enfermo” y acusándolo de fabricar cocaína. Al ser cuestionado sobre una operación similar en Colombia, Trump respondió: “A mí me suena bien eso”.
2. La Respuesta Diplomática y la “Amenaza” del Ejército
El 6 de enero de 2026, la canciller Rosa Yolanda Villavicencio se reunió con el encargado de negocios de EE. UU., John McNamara, para entregar una nota verbal de protesta. En un tono inusualmente beligerante para la diplomacia, la canciller afirmó que Colombia posee un “ejército muy capacitado y preparado” bajo el mando de Petro, y que no dudaría en usarlo para defender la soberanía ante una incursión extranjera.
3. El Dilema Institucional: ¿A quién defiende el Ejército?
Este punto es el corazón del debate nacional. Constitucionalmente, las Fuerzas Militares defienden la Constitución y el territorio, no a un individuo. Sin embargo, el Gobierno argumenta que:
- Un ataque al presidente electo es un ataque a la soberanía nacional.
- La Guardia Presidencial tiene el mandato automático de repeler cualquier agresión física al Palacio de Nariño.
- El riesgo real no es solo externo; la seguridad presidencial ha sido cuestionada tras reportes de infiltración (el caso de la “falsa capitana”), lo que genera dudas sobre si la defensa sería unánime o si habría fracturas internas ante un operativo de alta tecnología.
4. La Brecha Tecnológica y los Aviones Gripen
A pesar del tono desafiante de la canciller, Colombia enfrenta una asimetría técnica crítica:
- Guerra Electrónica: Bogotá no es Caracas (su geografía la protege), pero el país sigue siendo vulnerable a ciberataques y a la interferencia de radares que EE. UU. podría ejecutar para “cegar” a las fuerzas locales.
- El factor Gripen: Aunque Colombia adquirió los aviones suecos Gripen en noviembre de 2025 precisamente por su superioridad en guerra electrónica (sistema Arexis), estas aeronaves llegarán apenas en 2027. Actualmente, la defensa aérea depende de equipos con tecnología estadounidense que Washington podría neutralizar fácilmente.
5. ¿Estrategia de Defensa o Populismo?
La opinión pública está dividida. Para la oposición, hablar de una “guerra” con la mayor potencia del mundo es populismo irresponsable diseñado para cohesionar a las bases de izquierda ante las marchas del 7 de enero. Para el Gobierno, es una advertencia estratégica: elevar el costo político y moral de una intervención, dejando claro que Colombia no aceptará el rol de “patio trasero” y que cualquier acción militar será tratada como una invasión formal.
Situación Actual: Al día de hoy, 7 de enero de 2026, Colombia se encuentra en alerta máxima, con 30.000 soldados desplegados en la frontera y el Gobierno buscando apoyo en la ONU y la OEA para frenar lo que consideran una “lógica colonialista” por parte de la administración Trump.