El ajedrez venezolano llega a la Casa Blanca: Trump y Machado frente al dilema del poder.

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La capital de Estados Unidos se convierte este jueves 15 de enero en el epicentro de un complejo ajedrez geopolítico que podría redefinir el futuro de Venezuela. A las 12:30 p.m., el presidente Donald Trump recibirá en la Casa Blanca a la líder opositora y reciente Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en un almuerzo privado que llega en un momento de máxima tensión tras la captura de Nicolás Maduro hace apenas doce días.

El encuentro se desarrolla en medio de señales contradictorias emanadas desde el Despacho Oval. Aunque Machado llega con el prestigio internacional que le otorga el Nobel, la administración Trump ha sorprendido al abrir canales de comunicación con figuras clave del chavismo aún operativas en Caracas. Apenas ayer, el mandatario calificó a Delcy Rodríguez como una “persona fantástica” tras una extensa conversación telefónica, lo que ha sembrado dudas sobre el verdadero peso que tendrá la oposición democrática en el nuevo esquema de poder que Washington intenta delinear para el país caribeño.

Desde Caracas, la respuesta chavista ha sido dual. Por un lado, la facción encabezada por los hermanos Rodríguez apuesta por una “diplomacia petrolera” de resultados inmediatos, enviando millones de barriles de crudo hacia puertos estadounidenses para ganar el favor de la Casa Blanca. Por otro, voces como la de Diosdado Cabello mantienen una retórica incendiaria, calificando el almuerzo como un acto de “traición a la patria” y alertando a la Fuerza Armada sobre supuestos planes de Machado para desmantelar la estructura militar venezolana en coordinación con Washington.

El objetivo central de Machado es claro: garantizar que la transición democrática no sea sacrificada en aras de un acuerdo de conveniencia basado únicamente en la estabilidad energética. Su gesto simbólico de compartir el Nobel con Trump busca transformar ese capital político en un compromiso firme por elecciones libres y la liberación de los presos políticos que aún permanecen en custodia.

A medida que se acerca la hora del encuentro, la expectativa crece. La incógnita es si Trump mantendrá su pragmatismo reciente con el chavismo operativo o si, por el contrario, respaldará a Machado como la única vía legítima para la reconstrucción institucional de Venezuela. Al tratarse de una reunión a puerta cerrada, cualquier gesto o declaración posterior será clave para determinar si el futuro del país se negociará bajo principios democráticos o bajo la lógica de una estabilidad pactada con los restos del antiguo régimen.