
La situación en Venezuela con su petróleo y el acuerdo con Estados Unidos en enero de 2026 es un cambio radical en medio de una crisis profunda. Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo (más de 300 mil millones de barriles), pero producía muy poco por sanciones, mala gestión y falta de inversión. Aquí va una explicación directa, clara y bien estructurada, para que la entienda cualquiera: desde quien nunca ha oído del tema hasta un experto en energía o geopolítica.
El acuerdo petrolero con Estados Unidos: origen y detalles
Estados Unidos asumió temporalmente el control de la comercialización de una porción del crudo venezolano (hasta 30-50 millones de barriles almacenados o bloqueados previamente por sanciones). Lo vende en el mercado abierto y transfiere fondos supervisados a Venezuela.
- Dinero transferido: Acuerdo inicial por 500 millones de dólares. El 20 de enero, Delcy Rodríguez (presidenta interina) anunció que ya ingresaron los primeros 300 millones (vía cuentas en Catar al Banco Central y banca nacional). Los 200 millones restantes se esperan en días o semanas.
- Uso declarado: Estabilizar el bolívar, proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, financiar salarios y combatir la inflación en una economía hiperdolarizada y con reservas muy bajas.
- Valor real de los barriles: Esos 50 millones valen entre 2.500 y 3.250 millones de dólares en el mercado (a 50-65 USD por barril, con Brent alrededor de 70-75 USD), pero Venezuela recibe solo una fracción inicial porque EE.UU. retiene parte para costos operativos, logística o control geopolítico.
Bajo este esquema, el crudo se vende a precios ~30% más altos que antes (descuentos reducidos de 14-22 USD bajo Brent a solo 6-9 USD), lo que genera más valor total aunque el ingreso directo para Venezuela sea limitado en esta primera fase.
Cómo se vendía el petróleo antes: la situación vieja
Entre 2019 y 2025, las sanciones estadounidenses bloqueaban ventas normales. Venezuela tenía que vender con descuentos enormes por riesgos legales, calidad del crudo pesado y logística complicada.
- Precio típico: El Merey (crudo pesado venezolano) cotizaba entre 45 y 65 USD por barril, pero se vendía con descuentos de 10-22 USD bajo el Brent (hasta 30-40% en los peores momentos; en diciembre 2025 llegaba a 14-15 USD de descuento).
- Compradores principales: China (60-80% de las exportaciones, ~700.000 barriles al día, pagando en dólares, yuan o compensando deudas); India (esporádico), Malasia, Cuba (a menudo con trueques o descuentos masivos como en Petrocaribe).
- Consecuencias: Pérdidas acumuladas de 60-100 mil millones de dólares por sanciones; ventas opacas con barcos “fantasma”; deudas pendientes (10-12 mil millones con China).
Ahora, con el control estadounidense, se vende casi a precio pleno, eliminando los descuentos masivos previos.
Cuánto petróleo produce Venezuela ahora y qué se espera
Venezuela produce poco comparado con su potencial: es como tener un auto de lujo oxidado sin gasolina ni mecánico.
- Actual (enero 2026): 900.000 a 1.1 millones de barriles por día (bpd), con volatilidad (caídas temporales a 800.000 por bloqueos previos al acuerdo).
- Corto plazo (2026): Posible subir a 1.3-1.5 millones bpd con estabilidad, reparaciones rápidas de infraestructura y primeras inversiones (proyecciones de Goldman Sachs, Rystad Energy y analistas locales).
- Mediano/largo plazo: Para volver a 2-3 millones bpd (nivel de los años 90-2000) se necesitan inversiones de 50-100 mil millones de dólares (de empresas como Chevron, ExxonMobil, etc.). Podría tomar 5-10 años; sin reformas profundas (seguridad jurídica, leyes atractivas para inversores extranjeros), riesgo de estancamiento o caída grave (<300.000 bpd).
- Impacto global: Más oferta venezolana presionaría a la baja los precios del Brent (proyectados en 54-63 USD para 2026), beneficiando a importadores pero afectando a OPEP+.
¿Le conviene este acuerdo a Venezuela? Pros y contras
Es un salvavidas con condiciones duras: dinero rápido a cambio de pérdida temporal de control.
Pros (por qué sí conviene a corto plazo):
- Liquidez inmediata: Los 300 millones ya recibidos ayudan a evitar un colapso cambiario peor y protegen salarios en plena crisis.
- Mejores precios de venta: Elimina los descuentos masivos de antes; genera más valor total por barril.
- Potencial de recuperación: Abre la puerta a inversiones masivas para reactivar PDVSA (posible crecimiento del PIB de 10-12% en 2026).
- Supervisión de fondos: Reduce desvíos a corrupción o redes criminales.
Contras (por qué genera críticas o dudas):
- Pérdida de soberanía: EE.UU. decide cómo y a qué precio se vende, retiene parte de los ingresos y controla las transferencias.
- Dependencia condicionada: Los beneficios dependen de la cooperación con Washington; si hay fricciones, podrían volver bloqueos o restricciones.
- Recuperación lenta: Toma años y miles de millones; no resuelve problemas estructurales como pobreza extrema o dependencia total del petróleo.
- Prioridad geopolítica: El esquema beneficia más a EE.UU. (precios bajos de gasolina interna, contención de China e Irán) que una soberanía plena venezolana.
A corto plazo, sí conviene porque inyecta divisas críticas y supera los descuentos brutales de los últimos años. A largo plazo, el beneficio real depende de si atrae inversión sostenida, genera estabilidad y permite reformas internas —o si termina siendo solo dependencia controlada desde afuera. Analistas coinciden en que los resultados tangibles requieren tiempo, capital extranjero masivo y cambios profundos en el país.