
El dominio de las franquicias de EE. UU. en los rankings de valor de mercado no es casualidad; es el resultado de un modelo financiero denominado ligas cerradas. A diferencia del fútbol en Europa o Latinoamérica, donde el éxito depende del riesgo constante, en EE. UU. se ha construido un ecosistema diseñado para proteger el capital y garantizar beneficios.
1. El escudo contra el fracaso: estabilidad sin descensos
En el deporte tradicional, el descenso es el mayor riesgo financiero: si un equipo baja de categoría, pierde contratos de televisión y su valor se desploma. En EE. UU., los equipos operan como franquicias. Al ser un sistema cerrado, no existe el descenso. Un inversor tiene la seguridad de que su activo siempre pertenecerá a la élite, lo que permite proyecciones financieras a 30 años con riesgo cero de pérdida de categoría.
2. El motor del valor: reparto equitativo de ingresos
Mientras que en otras regiones los equipos grandes luchan por quedarse con la mayor parte del dinero, las ligas estadounidenses (especialmente la NFL) funcionan bajo un modelo de cooperación económica.
- Los contratos masivos con cadenas de televisión se negocian de forma centralizada.
- El dinero se reparte en partes exactamente iguales entre todos los socios (equipos). Esto garantiza un “piso” de ingresos multimillonario para todos, asegurando que incluso el equipo con menos fans sea una empresa altamente rentable.
3. El equilibrio del sistema: el modelo de draft
Para que el negocio sea atractivo, la liga debe ser competitiva. Si un equipo gana siempre, el interés del público cae. El draft es la herramienta técnica para evitar esto: permite que los equipos que terminaron en las últimas posiciones tengan la prioridad para elegir a los mejores talentos jóvenes de las universidades. Este sistema inyecta valor deportivo a los equipos débiles de forma gratuita, manteniendo viva la audiencia en todas las ciudades y protegiendo el valor de cada franquicia.
4. Control de costes: el tope salarial (salary cap)
En el fútbol mundial, los salarios de los jugadores pueden consumir casi todos los ingresos de un club. En EE. UU., las ligas imponen un tope salarial legal. Los dueños tienen prohibido gastar más de un porcentaje fijo de los ingresos en sueldos. Al tener los costos controlados por ley, el margen de ganancia neta está prácticamente garantizado, convirtiendo al equipo en una máquina de generar flujo de caja predecible.
5. Más allá del deporte: activos inmobiliarios y escasez
Finalmente, estas franquicias han evolucionado hacia modelos de integración vertical.
- Propiedad de activos: Los dueños suelen controlar sus propios estadios y los distritos comerciales a su alrededor, generando ingresos por eventos y rentas durante todo el año.
- Valor por escasez: Al haber un número limitado de cupos (solo 32 en la NFL, por ejemplo), la oferta es mínima. Cuando un equipo sale a la venta, el precio se dispara porque hay más billonarios queriendo comprar que equipos disponibles. Es lo que se conoce como un “activo trofeo”.
Las franquicias de EE. UU. son los activos más valiosos porque operan como un monopolio regulado. Es un sistema que elimina la volatilidad del resultado deportivo y la transforma en una inversión financiera blindada, donde el dueño siempre gana, independientemente de lo que suceda en el marcador.
