Baja la gasolina $300 en febrero. ¿Populismo?

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Desde el punto de vista técnico, la baja de aproximadamente $300 COP (~$0.08 USD) a partir del 1 de febrero de 2026 es posible gracias al margen fiscal generado tras años de ajustes al alza (acumulados ~$6.000-7.000 COP por galón desde 2022), que cerraron la brecha del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y alinearon el precio interno con el internacional (~$1.78-1.81 USD o ~$6.586-6.697 COP por galón). El Gobierno defiende que no se trata de subsidios nuevos ni deudas, sino de “cuentas claras” y responsabilidad fiscal, con reducciones graduales (potencial total ~$2.500-3.000 COP acumulado) para evitar shocks económicos. El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, enfatizó que será progresiva y sostenible, sin fechas fijas para su duración (podría extenderse meses, dependiendo de factores como el crudo ~$60-64/barril y el dólar ~$3.700).

Políticamente, el anuncio ha generado críticas que lo tildan de populista. Expertos y opositores argumentan que, tras subidas masivas durante el mandato de Petro, una reducción modesta de solo $300 COP (menos del 5% del aumento acumulado) se presenta como un “logro histórico” para ganar votos en plena campaña electoral de 2026. Se cuestiona si es una medida similar a promesas electorales en otros contextos, donde bajar la gasolina se usa para apelar directamente al bolsillo del elector.

Críticas por Populismo: ¿Qué Dicen las Voces Opositoras?

Varios analistas y medios destacan el contraste: el precio subió miles de pesos bajo Petro (de ~$9.000-10.000 COP en 2022 a más de $16.000 COP ahora), y la baja inicial se siente como “migajas” en un momento electoral clave. Críticas directas lo llaman “populista” por anunciarse en campaña, con posibles subsidios cruzados (ej. con ACPM) y sobrecostos previos que los consumidores ya pagaron. Además, se argumenta que podría repetir ciclos de deuda si no es sostenible, y que el énfasis en “promesa cumplida” busca capitalizar políticamente un alivio modesto. En redes y opiniones, se compara con tácticas electorales para “sacar pecho” ante el electorado, especialmente en un año donde Petro busca influir en su sucesión.

Defensa del Gobierno: ¿Populismo o Responsabilidad Fiscal?

El presidente Petro y sus ministros rechazan las acusaciones, presentando la medida como un resultado de disciplina fiscal, no de populismo. Argumentan que gobiernos anteriores acumularon la deuda del FEPC con subsidios insostenibles, y que ahora, con el fondo saneado, se puede bajar sin “mentiras fiscales”. Petro ha enfatizado que es un “logro” para el pueblo, antiinflacionario y parte de una transición energética, no una jugada electoral. Sin embargo, el hecho de que no haya un cronograma fijo para más bajas (depende de variables externas) refuerza la idea de que es una medida calculada, pero el timing electoral no pasa desapercibido.

Equilibrio entre Percepción y Realidad

Sí, para muchos críticos, esta reducción tiene un tinte populista: anunciada en plena campaña de 2026, con un monto inicial pequeño tras aumentos drásticos, y presentada como victoria personal de Petro para apelar al votante. No obstante, técnicamente se sustenta en avances fiscales, y el Gobierno lo defiende como responsable. En un país donde la gasolina impacta fuertemente la inflación (transporte, alimentos), el debate es inevitable. El valor exacto se confirmará el 1 de febrero vía CREG; mientras, el alivio es bienvenido, pero el contexto electoral lo tiñe de política.