Donald Trump y Gustavo Petro hicieron las paces.

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​El 7 de enero de 2026 quedará marcado como el día en que la diplomacia telefónica evitó, en el último minuto, una ruptura total entre Colombia y Estados Unidos. Lo que comenzó como una jornada de máxima tensión, con tambores de guerra y sanciones inminentes, terminó en una invitación formal a la Casa Blanca.

​El Clímax de la Tensión

​La relación entre Gustavo Petro y Donald Trump había llegado a un punto de no retorno tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. La Casa Blanca, a través de su jefa de prensa Karoline Leavitt, mantuvo una postura de hostilidad absoluta:

  • ​Se ignoraron las cartas enviadas por el Palacio de Nariño.
  • ​Se filtró la posible inclusión de Petro y su círculo cercano en la Lista Clinton.
  • ​Trump lanzó ataques personales, calificando al mandatario colombiano de “hombre enfermo” y sugiriendo una intervención militar en suelo colombiano.

​La Llamada de Última Hora

​A las 5:00 p.m. de ese mismo 7 de enero, justo antes de que Petro se dirigiera a una multitud enardecida en la Plaza de Bolívar, se produjo la comunicación extraordinaria. Durante aproximadamente 45 minutos, Petro y Trump hablaron directamente:

  • Desmitificación: Petro presentó cifras récord de incautación de droga (2.800 toneladas) para desmentir la narrativa de que su gobierno era cómplice de los carteles.
  • El Pacto de No Agresión: Se acordó frenar la escalada de aranceles y la revocatoria masiva de visas a cambio de reanudar los vuelos de deportados y establecer una mesa técnica de seguridad.

​El Discurso y la Invitación a Washington

​Petro subió a la tarima con el eco de la llamada aún fresco. Aunque mantuvo una defensa férrea de la soberanía nacional, su discurso pasó de ser una declaración de guerra económica a un anuncio de diálogo. Confirmó que la comunicación con Trump fue productiva y que la Cancillería ya trabaja con el Secretario de Estado, Marco Rubio, para organizar una reunión bilateral en la Casa Blanca.

​Por su parte, Trump sorprendió al mundo al cambiar sus insultos por elogios en sus redes sociales, calificando la conversación como un “gran honor” y destacando el tono constructivo del presidente colombiano.

​Conclusión del Escenario

​La crisis se resolvió, al menos temporalmente, mediante un reconocimiento mutuo de intereses: Petro salvó la estabilidad económica y la dignidad de su cargo, mientras que Trump aseguró la cooperación migratoria y una victoria diplomática que refuerza su imagen de negociador pragmático.