
La petición de Alemania a la FIFA refleja la creciente preocupación internacional por la violencia en México tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. El operativo del 22 de febrero desató bloqueos, incendios y enfrentamientos en varios estados, lo que puso en duda la capacidad del país para garantizar un ambiente seguro durante el torneo.
Lo que dijo el Gobierno mexicano
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió con firmeza: “Todas las garantías, no hay ningún riesgo”. Aseguró que México cuenta con las condiciones necesarias para proteger a aficionados, jugadores y delegaciones internacionales. Además, subrayó que el gobierno federal trabaja en coordinación con autoridades locales y organismos internacionales para blindar las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Lo que dijo la FIFA
El presidente Gianni Infantino ratificó que México seguirá siendo sede del Mundial 2026, despejando dudas sobre una posible modificación. La FIFA, sin embargo, pidió a México un informe detallado de seguridad, con planes robustos y verificables para garantizar la protección de aficionados y delegaciones. El organismo aclaró que mantiene la planificación del torneo sin cambios, pero que seguirá vigilando la situación de cerca.
El impacto de estas posturas
- Alemania marca la pauta: Su exigencia puede abrir la puerta a que otros países reclamen garantías similares.
- México se defiende: El gobierno busca transmitir confianza y evitar que la narrativa internacional se centre en la violencia.
- FIFA equilibra: Ratifica a México como sede, pero exige transparencia y protocolos claros para disipar dudas.
En conclusión, el Mundial 2026 no solo será un reto deportivo, sino también una prueba de seguridad y confianza internacional. La presión de Alemania y la respuesta de México y la FIFA muestran que el torneo se juega tanto en la cancha como en la capacidad de los anfitriones de garantizar tranquilidad a millones de visitantes.