Las defensas antiaéreas hacen disparos en el cielo de Caracas. ¿Están generando pánico y confusión?

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El centro de la ciudad se convirtió este lunes 5 de enero de 2026 en una caja de resonancia para el fuego automático. Pasadas las 8:00 p.m., el silencio de una capital ya golpeada por la incertidumbre se rompió con el estallido de fusilería pesada y ráfagas sostenidas que se originaron en el perímetro del Palacio de Miraflores.

1. El estallido: Artillería en pleno centro

Los reportes en El Silencio, la Avenida Urdaneta y el 23 de Enero no describieron disparos aislados, sino el sonido seco y rítmico de artillería antiaérea mezclado con armas largas de alto calibre.

El efecto visual: Ciudadanos capturaron en video proyectiles trazadores cruzando el cielo nocturno, confirmando que las fuerzas de seguridad disparaban hacia objetivos en el aire sobre los edificios gubernamentales.

La reacción: El impacto sonoro provocó el cierre inmediato de los pocos locales abiertos tras la captura de Maduro el pasado sábado. Muchos ciudadanos tuvieron que lanzarse al suelo o resguardarse en pasillos internos mientras el eco de las ráfagas rebotaba entre las torres del centro histórico.

2. El blanco: La incursión de los drones

La respuesta armada respondió a la supuesta detección de una flotilla de drones no identificados.

• Los reportes indican que entre 10 y 12 dispositivos sobrevolaron el Palacio Blanco y la sede de la Guardia Presidencial a baja altura.

• La orden fue una descarga masiva de fuego desde las azoteas. La densidad de las ráfagas sugiere que no se buscaba solo precisión táctica, sino saturar el espacio aéreo, lo que refuerza la tesis de una demostración de fuerza ante cualquier vulneración tecnológica del mando oficialista.

3. Evacuación y despliegue de choque

Mientras el estruendo continuaba, se ejecutó la evacuación de emergencia de los ministerios aledaños. Simultáneamente, unidades tácticas y grupos de motorizados bloquearon los accesos principales, sellando el área mientras las ráfagas servían como una cortina de sonido que aisló por completo el centro de la ciudad.

Análisis: El uso del estruendo como control

La magnitud de estas ráfagas parece calculada para ser oída en cada rincón de Caracas. En un escenario de crisis de mando y tras la reciente juramentación de un nuevo ejecutivo, el sonido del fusil actúa como un mensaje contundente: una advertencia sonora de que el aparato defensivo del régimen sigue operativo y dispuesto a abrir fuego en plena zona residencial.

Este episodio ha impuesto un toque de queda psicológico. El ruido de las balas ha logrado vaciar las calles por completo, enviando una señal de control territorial que busca neutralizar cualquier intento de movilización civil mediante el pánico inmediato.