
En el marco de la celebración del Carnaval de Barranquilla 2026, la gestión del riesgo y la protección del patrimonio humano han dado un paso evolutivo sin precedentes. El lanzamiento de “Hacedores Seguros” no representa únicamente un acuerdo comercial, sino un hito en la sostenibilidad social de la fiesta más importante de Colombia. A través de una alianza estratégica entre el sector cultural, el sector asegurador y la red hospitalaria de la ciudad, se establece un modelo diseñado para dignificar y salvaguardar a quienes mantienen viva la tradición.
Carnaval de Barranquilla S.A.S., junto a Zurich Seguros y clínicas locales, ha creado un esquema que beneficia a más de 20.000 hacedores. Mediante un registro previo y el uso de una manilla oficial, directores y miembros de grupos folclóricos cuentan con un respaldo médico frente a accidentes durante todo el mes de la fiesta. Este beneficio se extiende también al público en eventos masivos, integrando la seguridad como un valor agregado a la experiencia del espectador.
Una Mirada al Impacto de la Iniciativa
El Carnaval es Patrimonio de la Humanidad, pero su motor real es la gente. Al asegurar a miles de artistas, la organización deja de enfocarse solo en la logística para priorizar el bienestar humano. Se reconoce de forma clara que bailar y desfilar bajo el sol o en multitudes implica un esfuerzo físico que merece ser respaldado. Es un acto de responsabilidad que pone nombre y rostro a quienes suelen estar tras los disfraces.
La fuerza de este programa reside en la colaboración. Mientras la aseguradora brinda el respaldo económico, los hospitales aliados aseguran que la atención no sea un trámite lento, sino una respuesta inmediata. Por su parte, la organización del Carnaval actúa como el puente necesario para formalizar y cuidar a una comunidad artística que muchas veces trabaja desde la entrega personal sin muchas garantías.
Además, el programa eleva el nivel de la fiesta ante el mundo. Al proteger también a los asistentes en eventos masivos como la Coronación o el Metroconcierto, se genera un ambiente de mayor tranquilidad. Esto no solo previene crisis, sino que le da al ciudadano la confianza de que está en un evento organizado bajo estándares internacionales de seguridad.
Finalmente, el uso de la manilla y el registro previo no son solo requisitos de control; son herramientas que permiten conocer mejor a la población carnavalera. Esto ayuda a que la planeación de futuros años sea mucho más precisa y humana. En definitiva, “Hacedores Seguros” demuestra que la mejor forma de proteger nuestra cultura es cuidando, primero que todo, a las personas que la crean.
