Crisis en Irán: Morgues Desbordadas y Cifras en Ascenso.

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La situación en Irán se ha vuelto desesperada. Lo que empezó como una queja por la falta de dinero y los precios altísimos, se ha convertido en una rebelión total contra el gobierno. Hoy, las noticias que llegan pintan un panorama muy oscuro, casi de guerra civil.

El drama en las calles y las morgues

Se dice que los hospitales y las morgues ya no dan abasto. Hay tantos fallecidos que el personal médico está desbordado y, lo que es peor, la policía entra a los hospitales para llevarse los cuerpos de los manifestantes o para arrestar a los heridos antes de que se recuperen. Es un escenario de mucho miedo donde las familias tienen que pagar fortunas para que les devuelvan a sus muertos y puedan enterrarlos en silencio.

Las amenazas del gobierno

El régimen no ha mostrado piedad. En lugar de dialogar, han lanzado una advertencia aterradora: cualquier persona que salga a protestar puede ser condenada a muerte. Los líderes del país dicen que los manifestantes son “traidores” y que están trabajando para países enemigos. Para que el mundo no vea lo que pasa, han cortado el internet casi por completo, dejando a la gente aislada y sin poder pedir ayuda.

¿Por qué culpan a otros países?

Para el gobierno iraní, la culpa de todo no es suya, sino de Estados Unidos e Israel. Dicen que estos países están pagando y entrenando a la gente para causar caos. Es una estrategia para que sus propios soldados no sientan culpa al disparar, pensando que están defendiendo al país de una invasión secreta.

La respuesta del mundo

Desde afuera, la tensión es máxima:

Estados Unidos: Donald Trump ha sido muy directo: si siguen matando gente, Estados Unidos podría atacar militarmente. También están buscando formas de devolverles el internet (usando satélites) para que puedan comunicarse.

Israel: Dicen que apoyan al pueblo iraní en su deseo de ser libres, pero tienen a su ejército listo por si Irán decide atacarlos para distraer a su propia gente.

En resumen, Irán está en un punto de no retorno. La gente ha perdido el miedo a morir porque siente que ya no tiene nada que perder, mientras el gobierno se aferra al poder con toda la fuerza que le queda.