
Lo que parecía un choque de trenes ideológicos terminó siendo una cumbre de pragmatismo y negocios. El pasado 3 de febrero de 2026, el presidente Gustavo Petro llegó a la Casa Blanca a las 11:12 a. m. para un encuentro histórico con Donald Trump. Aunque el recibimiento en el Ala Oeste fue sobrio y sin alfombras rojas, la calidez se sintió adentro: la reunión, que se esperaba corta, se extendió por casi dos horas, acompañadas por el aroma de un tinto colombiano que sirvió para romper el hielo.

Colombia como el motor de la nueva Venezuela
El punto más ambicioso de la agenda fue la propuesta de Petro de convertir a Colombia en el socio principal para la restauración económica de Venezuela. Bajo la premisa de “Time is money” (el tiempo es dinero), Petro le planteó a Trump que las empresas colombianas, especialmente Ecopetrol, lideren la reactivación del occidente venezolano tras la captura de Nicolás Maduro.
La propuesta no es solo política, es comercial: usar la infraestructura existente —cables y gasoductos que solo requieren reparación— para que Colombia exporte energía limpia y servicios de ingeniería. Según Petro, esto generaría una prosperidad económica en la frontera que borraría de raíz los cultivos de coca en el Catatumbo, sustituyéndolos por progreso legal.

Verdad histórica y “Peces Gordos”
Petro no solo habló de futuro, sino de sanar el pasado. Solicitó formalmente la desclasificación de archivos secretos de EE. UU. sobre el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán (1948) y el Holocausto del Palacio de Justicia (1985). Estas tragedias, que suman miles de víctimas (más de 2,500 en el Bogotazo y cerca de 100 en el Palacio), aún guardan secretos que, según Petro, Washington posee.
Además, entregó una lista con los “verdaderos capos” del narcotráfico que viven con lujos en Miami, Madrid y Dubái, pidiendo que la justicia caiga sobre los dueños del dinero y no solo sobre los campesinos.
Realidad Política: Sanciones y Certificación
A pesar de la química personal —donde Trump le firmó un libro a Petro con la frase “Eres grande” y el colombiano elogió el “buen gusto” de Trump para el diseño—, los temas legales siguen en el aire. Aunque se sintió un ambiente de “borrón y cuenta nueva”, Petro y su círculo cercano (incluida su esposa Verónica Alcocer) continúan por ahora en la Lista Clinton, y la descertificación de Colombia no fue retirada automáticamente. Fue una reunión de 9 sobre 10 en lo personal, pero que deja a Colombia a la espera de que los gestos de Trump se conviertan en decretos oficiales.