“Un error grave pudo terminar en tragedia en el aeropuerto El Dorado de Bogotá”

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El viernes 20 de febrero de 2026, alrededor de las 5:50 de la tarde, un avión de LATAM con 157 pasajeros y 7 personas de tripulación (164 personas en total) se preparaba para despegar del aeropuerto El Dorado de Bogotá rumbo a San Andrés.

El avión ya corría por la pista a toda velocidad, alcanzando los 300 kilómetros por hora, cuando de repente un helicóptero militar se cruzó justo por delante, de un extremo al otro de la pista, como si nada pasara.

La reacción que evitó la tragedia.

Los pilotos del avión actuaron rápido: frenaron de golpe, detuvieron el avión antes de despegar y evitaron el choque. Nadie salió herido, pero el frenazo tan fuerte dañó los neumáticos y dejó el avión temporalmente fuera de servicio para revisiones.

¿De dónde salió el helicóptero?

Era un helicóptero Bell 212 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, con matrícula FAC4021. No venía de otra ciudad: estaba haciendo maniobras normales dentro del mismo aeropuerto El Dorado, desde la base militar Catam que comparte instalaciones con el aeropuerto.

¿Quién dio las órdenes?

La Fuerza Aeroespacial dice que sus pilotos siguieron al pie de la letra lo que les indicó la torre de control. La torre, que depende de la Aeronáutica Civil, es la que autoriza todos los movimientos: tanto el despegue del avión como el paso del helicóptero.

El error clave.

La torre autorizó los dos movimientos, pero no calculó bien el tiempo. El helicóptero cruzó exactamente cuando el avión ya iba rapidísimo. Hay un audio filtrado donde se escucha que le dan permiso al helicóptero para pasar a cierta altura. Las imágenes del radar muestran claramente cómo se cruza en la trayectoria del avión en el peor momento.

La regla que se rompió

En aviación hay una norma muy clara y simple: cuando un avión está despegando o aterrizando, nadie puede cruzarse por delante. Ni otro avión, ni helicóptero, ni vehículo. La pista debe estar completamente libre en esa zona tan peligrosa. Ese día esa regla se incumplió por completo.

¿Qué dice la investigación?

La Aeronáutica Civil abrió una investigación inmediata. Tienen que revisar grabaciones de la torre, radares y datos del avión. Hasta ahora nadie ha sido sancionado públicamente, pero esto es grave y no puede quedar en un simple “casi”.

Por qué esto nos preocupa a todos

Colombia recibe millones de turistas cada año. Miles de familias, colombianos y extranjeros confían en que volar aquí es seguro. Un incidente como este daña esa confianza y la imagen del país entero.

Este no es un detalle menor. Es seguridad de vidas. La investigación debe ser rápida, clara y con sanciones si alguien falló. Porque la próxima vez la suerte podría no acompañar a los pilotos.

Los colombianos merecemos volar tranquilos. Punto.