
La campaña presidencial no solo está marcada por la competencia entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, sino también por una fuerte diferencia entre encuestadoras. Mientras las firmas tradicionales que realizan mediciones presenciales muestran una ventaja amplia para Cepeda, Atlas Intel insiste en que existe un empate técnico. La distancia entre ambos enfoques no es pequeña y cambia por completo la narrativa electoral. Cuando las cifras son tan distintas, la discusión deja de ser política y se convierte en una pregunta técnica: ¿quién está leyendo mejor al país?
Dos metodologías, dos resultados
Las encuestas presenciales se realizan casa a casa, con encuestadores que visitan diferentes regiones del país y aplican cuestionarios directos. Ese modelo ha sido durante años el estándar en Colombia y suele considerarse el más sólido. En varias de esas mediciones recientes, Cepeda aparece con una ventaja que en algunos casos supera los 15 puntos sobre De la Espriella. En contraste, Atlas Intel utiliza un modelo digital, en el que las personas responden encuestas a través de internet de forma anónima. Bajo ese sistema, el escenario cambia y la diferencia entre ambos candidatos se reduce a un empate técnico. No es un simple ajuste estadístico; es una visión completamente distinta del momento electoral.

Si gana Abelardo, el debate se enciende
Si el resultado final favorece a Abelardo de la Espriella o muestra una diferencia mínima entre los dos candidatos, el impacto sobre las encuestadoras tradicionales sería fuerte. No se trataría solo de un error común dentro del margen permitido, sino de una diferencia amplia frente a lo que hoy proyectan. En ese caso, se fortalecería la idea de que existe un “voto silencioso”, es decir, personas que no expresan abiertamente su preferencia ante un encuestador, pero que sí lo hacen con libertad cuando responden desde una pantalla. Esto abriría un debate serio sobre si el modelo presencial está perdiendo capacidad para captar ciertos sectores del electorado.
Si gana Cepeda con amplia ventaja
Por el contrario, si Cepeda obtiene una victoria clara y amplia, la presión recaería sobre Atlas Intel. Se cuestionaría si su modelo digital logra representar de forma equilibrada a todo el país o si tiende a reflejar más el comportamiento de votantes urbanos y activos en redes sociales. En ese escenario, la teoría del voto oculto perdería fuerza y se reafirmaría la confianza en los métodos tradicionales.
Más que una elección, una prueba de lectura del país
Esta elección no solo definirá al próximo presidente de Colombia. También pondrá a prueba qué modelo de medición entiende mejor al votante actual. El contacto directo en la puerta de una casa y el anonimato de una encuesta digital representan dos formas distintas de acercarse a la opinión pública. El resultado en las urnas no solo dará un ganador político, sino que también marcará un antes y un después en el debate sobre cómo se mide la opinión de los colombianos.