
El fenómeno de los veteranos colombianos convertidos en mercenarios se ha consolidado en 2026 como una de las exportaciones más complejas y polémicas del país. No es solo una cuestión de “soldados de fortuna”, sino el resultado de una combinación única de entrenamiento de élite, precariedad económica y una demanda global insaciable de mano de obra militar barata.
1. El “Estándar OTAN” a precio de descuento
Los militares colombianos son altamente valorados en el mercado internacional por tres razones técnicas:
- Experiencia Real: A diferencia de muchos ejércitos modernos, el soldado colombiano tiene décadas de experiencia en combate real (contrainsurgencia, selva y guerra urbana).
- Entrenamiento: Muchos han sido formados bajo estándares de EE. UU. y la OTAN, lo que los hace compatibles con la tecnología y tácticas occidentales.
- Costo-Beneficio: Un contratista estadounidense puede cobrar hasta 15.000 USD mensuales, mientras que un colombiano con las mismas capacidades acepta entre 2.000 y 5.000 USD en zonas como Ucrania o Sudán.
2. El “Push” Económico: Jubilación Temprana y Pensiones Bajas
El sistema militar permite que los soldados se retiren jóvenes (entre los 40 y 45 años), en la plenitud de sus capacidades físicas. Al volver a la vida civil, se enfrentan a:
- Pensiones Insuficientes: Muchos reciben entre 400 y 600 USD mensuales, cifra que apenas cubre necesidades básicas.
- Falta de Reintegración: Existe un vacío en la transición al mercado laboral civil; un experto en explosivos o tácticas especiales no encuentra fácilmente un empleo equivalente en el sector privado legal.
3. Las Redes de Reclutamiento y el Engaño
El mercado ya no opera solo en la sombra. Se mueve a través de:
- Grupos de WhatsApp: Las ofertas circulan en redes cerradas de veteranos.
- Empresas Pantalla: Compañías de seguridad en los Emiratos Árabes Unidos a menudo sirven de puente. Muchos soldados son contratados inicialmente para “vigilancia de pozos petroleros” en Dubai, pero terminan siendo trasladados a frentes activos en Libia o Sudán.
- Conflictos de Alta Visibilidad: En 2026, la presencia de colombianos es notable en la Legión Internacional de Ucrania y apoyando facciones en la guerra civil de Sudán.
4. El Marco Legal: La Nueva “Ley contra el Mercenarismo”
A raíz de incidentes como el magnicidio en Haití (2021) y las bajas masivas en Ucrania, el Gobierno colombiano ha impulsado en 2025 y 2026 leyes históricas para:
- Tipificar el delito: Castigar penalmente a quienes promuevan el reclutamiento para conflictos extranjeros.
- Ratificación de Tratados: Colombia ha buscado adherirse plenamente a la Convención de la ONU contra el Reclutamiento de Mercenarios para desmantelar las redes que operan en territorio nacional.
Muchos soldados se van con la idea de que solo van a “vigilar”, pero terminan en la primera línea de fuego. Al no ser parte oficial de un ejército (sino mercenarios o contratistas), si salen heridos o mueren, es muy difícil para sus familias reclamar seguros o traer sus cuerpos de regreso a Colombia.