
El 12 de marzo de 2026, los presidentes Gustavo Petro (Colombia) y Donald Trump (Estados Unidos) sostuvieron una conversación telefónica de aproximadamente 30 minutos. Este diálogo, calificado como cordial por la Presidencia colombiana, marca un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales tras tensiones previas (incluyendo acusaciones mutuas y exclusiones en cumbres regionales).
Temas centrales de la conversación
Los mandatarios abordaron asuntos clave de la agenda compartida:
- Energía e hidrocarburos → Cooperación en abastecimiento y negocios energéticos, un tema sensible dada la dependencia regional de combustibles fósiles.
- Seguridad y narcotráfico → Esfuerzos conjuntos contra cultivos ilícitos, erradicación y tráfico de drogas. Ambos países comparten la frontera más afectada por este problema en el hemisferio.
- Cooperación fronteriza → Reactivación económica en la zona Colombia-Venezuela, un punto estratégico para estabilizar la región.
Gestos de acercamiento personal
- Petro invitó formalmente a Trump a visitar Cartagena, propuesta que fue recibida con agrado por el mandatario estadounidense.
- Trump reiteró que Petro siempre será bienvenido en Estados Unidos y expresó deseos de mayor contacto mutuo, incluso mencionando aprecio y amistad.
- Trump le deseó éxito a Petro en su (entonces) prevista reunión con Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela.
El contexto: De la tensión al diálogo
Esta no es la primera llamada entre ambos. En enero de 2026 hubo otra conversación que ayudó a desescalar amenazas públicas y abrió la puerta a posibles encuentros presenciales. La de marzo llega tras polémicas como la no invitación de Colombia a la cumbre “Escudo de las Américas” en Miami (un encuentro enfocado en seguridad y narcotráfico con líderes de derecha y ultraderecha de la región).
Petro había criticado públicamente la exclusión, calificándola de “teléfono roto” y señalando que ni Colombia, ni Brasil ni México fueron invitados, pese a su rol clave en la lucha antidrogas. Trump inicialmente afirmó que sí habían sido invitados pero no asistieron. En la llamada, según el comunicado oficial de la Presidencia colombiana, Trump ofreció disculpas por un “error en la invitación” o “inconveniente previo relacionado con una invitación a Miami”.
Sin embargo, el propio Petro desmintió públicamente esta versión horas después: “Yo tampoco confirmo que el presidente Donald Trump se hubiera disculpado por la ausencia de invitación a La Florida”. Esto genera dudas sobre si Petro estaba al tanto de la disculpa reportada o si hubo una discrepancia en la interpretación de lo conversado, lo que añade una capa de ambigüedad al “deshielo” diplomático.
El tono amistoso contrasta con episodios anteriores de acusaciones fuertes (Trump llegó a calificar a Petro de “narcotraficante” y mencionó escenarios extremos). Ahora, el diálogo busca pragmatismo: ambos necesitan cooperación real en drogas y energía.
La cancelación con Venezuela: ¿Coincidencia o influencia?
Horas después de la llamada, se canceló la reunión Petro-Delcy Rodríguez prevista para el 13 de marzo en la frontera (Cúcuta o zona cercana). Ambas partes alegaron “fuerza mayor” sin detalles, pero planean reprogramarla.
En redes y analistas circula la sospecha de que Trump haya marcado límites: la agenda venezolana (especialmente post-cambio de régimen) sería manejada principalmente por Washington. La cancelación justo después de la llamada alimenta especulaciones, aunque no hay confirmación oficial.
¿Qué significa esto para Colombia y la región?
- Para Petro → Gana espacio diplomático al mostrar que puede dialogar directamente con Trump sin confrontación inmediata. La invitación a Cartagena busca proyectar normalidad y apertura, aunque la desmentida sobre las disculpas sugiere que Petro mantiene cautela y no acepta versiones que lo posicionen como “perdonado” por un error ajeno.
- Para Trump → Refuerza su imagen de líder que impone agenda (seguridad, drogas, frontera) sin ceder terreno ideológico. La disculpa reportada (aunque negada por Petro) muestra flexibilidad táctica para mantener canales abiertos con Colombia.
- Regionalmente → Abre posibilidad de mayor alineación Colombia-EE.UU. en temas de seguridad y energía, pero complica el rol de mediador de Petro en Venezuela. La frontera colombo-venezolana sigue siendo el epicentro de migración, narcotráfico y oportunidades económicas.
En resumen, esta llamada no resuelve diferencias ideológicas profundas, pero sí demuestra que el pragmatismo puede prevalecer sobre el enfrentamiento. La discrepancia sobre las disculpas por la cumbre añade un matiz de desconfianza o malentendido que podría complicar futuras interacciones. El próximo paso clave será si se concreta una visita (Cartagena o Washington) y cómo evoluciona la crisis venezolana. Por ahora, el diálogo directo entre dos líderes tan distintos representa un respiro en una relación que había llegado a niveles de alta tensión.