
La reciente cumbre en la Casa Blanca entre los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro ha puesto sobre la mesa una condición que, aunque no esté en un contrato oficial, resuena con fuerza en los círculos políticos de Washington: la salida de Petro de la Lista Clinton depende directamente de la transparencia democrática en Colombia.
La Voz de Bernie Moreno: El Vigilante de la Democracia
La fuente principal de esta postura es el influyente senador republicano Bernie Moreno. En declaraciones a medios como Blu Radio y Fox News, Moreno ha sido tajante: Estados Unidos mantendrá la presión financiera sobre el mandatario colombiano hasta que se garantice que las elecciones de 2026 serán libres y competitivas. Para el ala dura del partido de Trump, no basta con palabras; exigen hechos que demuestren que el sistema electoral no está comprometido.
¿Por qué dudan de las elecciones en Colombia?
La desconfianza de la administración Trump no es gratuita. Sus argumentos se basan en tres pilares que consideran alarmantes:
- Financiación bajo sospecha: Las investigaciones sobre el ingreso de dineros no reportados y de presunto origen ilícito en la campaña presidencial de 2022 son, para los republicanos, la prueba reina de que el sistema actual es vulnerable.
- El riesgo del “modelo venezolano”: Existe un temor constante de que el gobierno nacional utilice la maquinaria estatal y las redes de apoyo político para asegurar la continuidad del proyecto progresista en 2026, restando garantías a la oposición.
- Control territorial de grupos ilegales: Las críticas apuntan a que el control que bandas criminales y guerrillas ejercen en zonas rurales impide que los ciudadanos voten sin coacción, algo que, según Washington, el gobierno no ha podido frenar.
La Propuesta de Petro: Atacar a los “Peces Gordos”
Frente a estas presiones, Petro ha intentado desviar el foco hacia una nueva estrategia contra las drogas. Durante el encuentro, entregó a Trump una lista de los grandes capos financieros que lavan dinero en ciudades como Miami y Dubái, argumentando que la verdadera lucha debe ser contra el capital y no contra el campesinado. Sin embargo, mientras Petro habla de narcotráfico, Washington sigue hablando de democracia.