La lógica del gobierno Petro: lanchas ambulancia para Maicao, que no tiene ni mar ni río navegable. ¿Wtf?

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El Ministerio de Salud y Protección Social entregó dos lanchas ambulancia marítimas medicalizadas al Hospital San José de Maicao, en el departamento de La Guajira. La inversión en estas embarcaciones y su dotación completa (equipos de reanimación, monitoreo vital, oxígeno, desfibriladores y más) alcanzó los $1.680 millones de pesos. Esta entrega se enmarcó en una agenda territorial del Gobierno que incluyó visitas a Riohacha, Maicao, Manaure y Uribia, donde también se entregaron 11 ambulancias terrestres por $2.976 millones, vehículos asistenciales adicionales y se activó una unidad renal en el hospital de Maicao.

La decisión generó una fuerte controversia en redes sociales, medios como El Tiempo, Semana, El Colombiano y Blu Radio, y entre la ciudadanía. Maicao es un municipio ubicado en pleno desierto guajiro, sin costas cercanas ni acceso directo al mar —el puerto más próximo, en Riohacha, está a aproximadamente 77-79 km por carretera, lo que toma entre 1 hora y 6 minutos a 1 hora y 34 minutos en carro—. Además, Maicao no cuenta con ríos navegables en su entorno: la región es árida y desértica, con sequía crónica predominante, y los cuerpos de agua cercanos (como el río Ranchería, más al sur) no son navegables para embarcaciones de este tipo ni están próximos al municipio.

¿Por Qué Entregar Lanchas a un Municipio Sin Mar ni Ríos Navegables?

Según el Ministerio de Salud y el Hospital San José de Maicao (intervenido por la Superintendencia de Salud hasta junio de 2026), las lanchas no están pensadas para operar en Maicao mismo, sino como recurso departamental para la Alta Guajira. Servirían para traslados marítimos rápidos desde comunidades costeras remotas wayúu (Punta Gallinas, Puerto Estrella, Bahía Honda o Cabo de la Vela), donde las vías terrestres se deterioran o inundan durante lluvias puntuales (principalmente septiembre-noviembre).

El hospital de Maicao se presenta como “cabeza de red” departamental: tiene mayor complejidad (incluyendo UCI), personal capacitado y capacidad para coordinar mantenimiento, tripulación y rutas. En emergencias, se busca reducir tiempos de 8-15 horas (o hasta 24+ en condiciones invernales) por tierra a menos de 2 horas por mar.

El Flujo de un Traslado: ¿Eficiencia o Burocracia?

El proceso descrito oficialmente sería:

•  Alerta de emergencia (vía 123 o directa al hospital de Maicao).

•  Evaluación y activación: envío de tripulación por tierra al puerto (principalmente Riohacha, o alternos como Manaure o Cabo de la Vela).

•  Salida de la lancha, recogida del paciente en zona costera, estabilización en ruta (soporte básico, sin procedimientos delicados por el oleaje) y regreso al puerto.

•  Traslado final en ambulancia terrestre al hospital de Maicao o Riohacha.

Esta coordinación desde el desierto añade demoras logísticas (1-3 horas para movilizar personal), restando inmediatez en casos críticos.

Alternativas Más Lógicas: ¿Por Qué No Ambulancias 4×4 o Helicópteros?

Con $1.680 millones, se podrían haber priorizado opciones mejor adaptadas al desierto y a las necesidades diarias (sequía crónica, desnutrición infantil, falta de agua potable en rancherías wayúu):

•  Más ambulancias terrestres 4×4: El paquete ya incluyó 11 por $2.976 millones; con el costo de las lanchas se podrían haber adquirido varias adicionales (estimando $150-200 millones por unidad equipada). Estas llegarían a zonas remotas todo el año, sin depender de puertos ni mar.

•  Helicóptero ambulancia: Ideal para resguardos apartados, reduciendo tiempos a minutos. Ya se usan helicópteros de la Fuerza Aérea en emergencias (inundaciones 2024-2025). El costo de operación es más alto (mantenimiento, combustible, pilotos), pero con esa inversión inicial más fondos adicionales sería viable como recurso departamental permanente.

Otras inversiones posibles: pozos de agua, acueductos rurales o programas de nutrición infantil.

¿Y los Puestos de Salud en Municipios Costeros?

Sí existen: Uribia (Hospital San Rafael y puestos en rancherías), Manaure (Hospital Nuestra Señora del Carmen), Riohacha (Hospital Nuestra Señora de los Remedios, de mayor complejidad) y zonas como Cabo de la Vela o Punta Gallinas cuentan con puestos de salud comunitarios atendidos por técnicos wayúu, médicos rurales y promotores indígenas. Estos centros podrían haber recibido las lanchas directamente, permitiendo salidas inmediatas desde muelles locales con personal local que conoce el terreno y habla wayuunaiki.

¿Y Si Estas Lanchas Estuvieran en Zonas Alejadas con Ríos Navegables en el Amazonas o la Orinoquía?

El contraste es total con regiones como el Amazonas (Leticia, Puerto Nariño) y el Putumayo, donde el río es la vía principal debido a selva densa, clima lluvioso constante y ausencia de carreteras. Allí, el Ministerio invirtió más de $55.000 millones (contrato firmado en abril-mayo 2025) en un buque hospital fluvial tipo CAPS móvil (con quirófanos, consultorios, hospitalización básica, laboratorio e imagenología), que recorre los ríos Amazonas y Putumayo para atención directa en comunidades ribereñas. Se complementa con lanchas rápidas fluviales medicalizadas para traslados urgentes, y se planea expansión a Guainía y Vaupés. Estas embarcaciones operan diariamente y salvan vidas sin polémica, porque el agua es la “carretera” natural.

En la Orinoquía (como Arauca, Casanare, Meta, Vichada), también se han entregado ambulancias fluviales o acuáticas en zonas ribereñas (por ejemplo, la primera ambulancia fluvial en Arauca gracias a Fondo Paz y Gobernación), para atender emergencias en ríos navegables como el Meta o el Arauca, donde las vías terrestres fallan en crecidas.

En estos contextos, lanchas o buques fluviales tienen lógica plena y son esenciales. Si las dos lanchas de Maicao se hubieran asignado allí, habrían encajado perfectamente en la red ya existente, sin generar críticas.

Análisis y Crítica General: La Lógica del Gobierno Bajo Escrutinio

La entrega revela inconsistencias claras. Oficialmente se defiende como “estrategia departamental” para zonas difíciles, similar a inversiones fluviales en Amazonas (donde buques y lanchas operan en ríos constantes, sin polémica). En La Guajira, las lanchas son secundarias (solo en lluvias escasas), lo que las hace potencialmente subutilizadas frente a prioridades como la sequía y la desnutrición.

La crítica apunta a una lógica deficiente: parece una medida populista o política, priorizando un “acto visible” en un hospital intervenido (bajo control estatal) para ganar apoyo local entre wayúu, en medio de crisis en salud (demoras en pagos a EPS, intervención prolongada). Centralizar en Maicao —sin costas cercanas (77-79 km al puerto más próximo) ni ríos navegables— ignora la geografía árida y añade burocracia innecesaria. Alternativas como más 4×4 (baratas y versátiles) o helicóptero (eficaz pese a costos operativos) habrían sido más alineadas con la realidad cotidiana.

El debate expone un patrón: inversiones simbólicas que contrastan con necesidades urgentes, erosionando confianza pública. Si no se ajusta (reasignando lanchas a puertos costeros), podría quedar como ejemplo de despilfarro. El uso real de las embarcaciones será la prueba definitiva.