La Encuesta Guarumo Pinta un Escenario Desafiante para la Oposición en Colombia.

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En un momento crucial para el panorama político colombiano, la encuesta “Percepción País” realizada por las firmas Guarumo y Ecoanalítica, divulgada este sábado por EL TIEMPO, arroja luces y sombras sobre la carrera presidencial hacia 2026. Con una muestra robusta de 4.250 encuestas presenciales –cara a cara en los hogares de los ciudadanos–, este sondeo no solo confirma el liderazgo del senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico, sino que también subraya la fragmentación en el centro y la derecha, planteando interrogantes inevitables: ¿vale la pena impulsar la Gran Consulta por Colombia? ¿Deben los candidatos apresurarse a cantar victoria?

Los números que definen el Tablero

Los resultados son contundentes en la intención de voto para la primera vuelta. Iván Cepeda se posiciona en la cima con un 33,6%, una ventaja amplia que lo distancia del segundo lugar, ocupado por el abogado y cantante Abelardo de la Espriella con un 18,2%. Más atrás, la senadora Paloma Valencia (Centro Democrático) alcanza el 6,9%, seguida por la periodista Vicky Dávila con 4,1% y el exalcalde Sergio Fajardo con 3,9%. Otros aspirantes, como Juan Manuel Galán (3,4%), Aníbal Gaviria (2,8%) y Claudia López (2,5%), quedan rezagados, mientras que un significativo 13,3% opta por el voto en blanco y un 5,7% se declara indeciso.

En escenarios de segunda vuelta, Cepeda mantiene su dominio. Contra De la Espriella, el senador ganaría con 41,9% frente a 34,7%, con un 23,4% de indecisos. Frente a Paloma Valencia, la brecha se amplía: 43,5% versus 29,4%, con 27,1% sin definir. Incluso ante Fajardo, Cepeda se impondría 42,8% a 30,5%. Estos datos, respaldados por una metodología presencial que minimiza sesgos comunes en sondeos telefónicos o digitales, reflejan no solo la solidez del voto progresista –heredado en parte del gobierno de Gustavo Petro, pese a su desaprobación del 53,3%– sino también el desafío para la oposición: la dispersión de votos en un espectro ideológico fragmentado.

La fragmentación del centro y la derecha: Un talón de Aquiles

El sondeo revela que, en conjunto, los candidatos del centro y la derecha suman alrededor del 40-45% de la intención de voto, superando teóricamente a Cepeda si se unificaran. Sin embargo, la realidad es otra: la atomización impide que ninguno supere el 7% individualmente, excepto De la Espriella, quien parece consolidar un voto conservador, pero estancado en su nicho. Esta división evoca recuerdos de elecciones pasadas, como las de 2022, donde la falta de coaliciones tempranas permitió avances inesperados del Pacto Histórico.

Aquí entra en juego la Gran Consulta por Colombia, una iniciativa propuesta para marzo de 2026 que busca seleccionar un candidato único de la oposición a través de una consulta interpartidista. Según la misma encuesta, en esta hipotética consulta, Paloma Valencia lidera con 22,3%, seguida por Vicky Dávila (17,7%), Sergio Fajardo (16,7%) y Juan Manuel Galán (14,1%). El total de intención de voto para esta jornada sería del 23,3%, un número modesto pero con potencial si se traduce en unidad postconsulta.

¿Vale la pena la gran Consulta?

Sí, absolutamente vale la pena. En un contexto donde Cepeda roza su techo electoral (alrededor del 35%, según analistas), pero mantiene una base leal, la consulta representa la única vía realista para que el centro y la derecha eviten una derrota anunciada. Sin ella, el voto opositor se diluiría en primera vuelta, allanando el camino a una segunda ronda donde Cepeda, con su narrativa de continuidad del cambio social, podría absorber indecisos y votantes moderados. La encuesta muestra que un candidato unificado podría estrechar márgenes: por ejemplo, si la oposición suma fuerzas, el 23,4% de indecisos en el balotaje contra De la Espriella podría inclinarse hacia un perfil más centrista como Fajardo o Galán.

No obstante, los riesgos son evidentes. La consulta podría generar más divisiones si no hay compromiso real de los perdedores a respaldar al ganador, o si se percibe como un mero trámite partidista. Además, con Petro en el poder y su influencia en el debate público, cualquier proceso opositor debe enfocarse en temas como seguridad, economía y anticorrupción para movilizar al electorado desencantado. Fuentes como Infobae y Caracol Radio coinciden en que, sin unidad, “derrotar a Cepeda será improbable”, citando la encuesta como un llamado de atención urgente.

¿Deben los candidatos cantar Victoria?

Definitivamente no. Aunque Cepeda celebra un liderazgo claro –como lo destacaron portales como Yahoo Noticias y El País–, es prematuro declarar triunfos absolutos. Las elecciones están a más de un año, y factores como escándalos, alianzas inesperadas o crisis económicas podrían alterar el tablero. De la Espriella, por su parte, se despega del pelotón, pero su 18,2% no garantiza nada en un escenario volátil. Candidatos como Valencia o Dávila, que lideran la consulta interna, deben evitar euforias: su intención de voto individual es baja, y cantar victoria ahora solo alimentaría egos en detrimento de la coalición.

En resumen, esta encuesta de Guarumo y Ecoanalítica no es solo un snapshot; es un diagnóstico de urgencia. Para la oposición, la Gran Consulta no es un lujo, sino una necesidad estratégica para contrarrestar la consolidación del progresismo. Los candidatos harían bien en bajar el tono triunfalista y enfocarse en construir puentes. Colombia, en medio de polarizaciones, merece un debate maduro, no prematuras celebraciones. El tiempo dirá si la política aprende de estos números o repite errores del pasado.