
La senadora y precandidata presidencial por el Centro Democrático, Paloma Valencia, sacudió el panorama político con un mensaje inesperado desde el suroeste antioqueño. En un evento en el municipio de Jericó, la congresista aseguró que, de llegar a la Casa de Nariño, gobernará incluso para quienes hoy apoyan fervientemente al presidente Gustavo Petro.
Un mensaje directo a la base del Gobierno
Lo que más llamó la atención de su discurso no fue la crítica habitual a la gestión actual, sino una invitación a la reconciliación con los seguidores del mandatario.
- La frase clave: “Convenzamos a los petristas de que yo los voy a querer más que Petro, porque no solamente hablo sino que sí hago las cosas”, afirmó Valencia.
- El objetivo: La candidata busca posicionarse como una opción de ejecución y resultados, contrastando su propuesta con lo que ella considera “solo palabras” del actual Gobierno.
Los tres puntos clave de su propuesta
Para que su mensaje sea fácil de digerir, Valencia centró su visión en tres pilares que buscan tocar el bolsillo y la tranquilidad de los colombianos:
- Seguridad: Poder vivir sin miedo en las regiones.
- Ingresos: Políticas que permitan que las familias tengan mejores salarios.
- Convivencia: Que las diferencias políticas no impidan el desarrollo económico del país.
Fe y política en la tierra de la Madre Laura
El escenario no fue casualidad. Desde Jericó, cuna de la Madre Laura (la primera santa colombiana), la senadora vinculó su campaña a sus convicciones religiosas.
Valencia encomendó su camino a la presidencia a la santa colombiana, asegurando que no renunciará a su fe ni a sus principios. Este movimiento busca conectar emocionalmente con el electorado más conservador del país, utilizando una narrativa de protección y guía espiritual.
¿Por qué ahora este cambio de discurso?
Analistas coinciden en que tanto Paloma Valencia como otros líderes de la oposición están adoptando una técnica que el mismo Petro ha usado con éxito: lanzar frases disruptivas para dominar la conversación pública.
Al decir que “amará” a sus opositores, genera un impacto mediático que la mantiene en los titulares por varios días, obligando a amigos y enemigos a hablar de su campaña en un momento clave de inscripciones y movimientos electorales.